Por nuestro “derecho a la vida”… ¡Exigimos el derecho al aborto libre y gratuito!

Por nuestro “derecho a la vida”… ¡Exigimos el derecho al aborto libre y gratuito!

Por ahora, aún no sabemos cuando se va a consolidar la nueva reforma, la cual está cruzada por las controversias y disputas dentro del mismo Partido Popular y el conjunto del Régimen político. La aprobación del proyecto de ley de Gallardón supondrá un retroceso de más de 30 años, acercándonos a las oscuras épocas del Franquismo y siendo un grave ataque hacia los derechos básicos de las mujeres.

Por ahora con la actual legislación, la cual tampoco es ninguna maravilla, aún está lejos de las expectativas por las que luchamos la mayoría de las mujeres: por aborto libre, seguro y gratuito para todas las mujeres; cuestión que además hoy está totalmente restringido para aquellas mujeres que ni siquiera tienen acceso a la sanidad pública tras los recortes de los gobiernos del PSOE y el PP. Las mujeres pueden optar por la interrupción del embarazo sin restricciones hasta las primeras 14 semanas. Posteriormente a ello es necesario un informe médico que esté en el marco de unos supuestos y plazos establecidos – riesgo para la salud de la madre y/o el feto hasta la semana 22, y anomalías fetales graves o incompatibles con la vida, sin plazo.

Las modificaciones previstas para la nueva ley pretenden eliminar este modelo de plazos y equipararse así a la de 1985, pero de una forma aún más restrictiva. Mediante un sistema acotado de supuestos fijados, otra vez, abortar será delito. Si bien aún no apareció el texto oficial de reforma de ley, se prevé que los supuestos sean como en del antiguo modelo en el que sólo se consideraría el derecho a interrumpir el embarazo en caso de violación y riesgo grave para la salud física y psíquica de la mujer, alegado siempre mediante un informe médico. Para el establecimiento de estos informes médicos se prevé un riguroso y estricto control, mayor al del antiguo modelo, en el que también se va a controlar quiénes serán los médicos que tengan potestad para hacer tal deliberación. Por otra parte, en retroceso al propio modelo fijado en 1985, tal y como el Ministro de Justicia anunció hace meses, el supuesto por malformación del feto será eliminado -este es uno de los temas que parece estar generando mayor discusión dentro del PP. A la misma vez, también se va eliminar el derecho a que las menores de entre 16 y 18 años puedan interrumpir su embarazo sin necesidad de informar a los padres.

La influencia de la Iglesia Católica en nuestras vidas y en la educación.

Si bien la actualLey de Reproducción Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo aún es limitada, hemos de tener en cuenta que la misma fue un relativo avance y fue fruto de décadas de lucha de las mujeres en las calles. No obstante, se vuelve a cuestionar y se quiere restringir el derecho al aborto, bajo la influencia oscurantista de la Iglesia Católica. Se refleja la aún persistente relación entre la Iglesia y el Estado, con los sectores más conservadores y retrógrados a la cabeza. No es casual que el Cardenal Rouco Varela presionara al Gobierno porque aún no acometió la “reforma urgente” en referencia al aborto, entrometiéndose también con el matrimonio homosexual. Así como tampoco es casual la visita de Rajoy al nuevo Papa Francisco, donde, entre otras cosas, se habló de la institución del matrimonio y la importancia de la familia y la educación religiosa.

No podemos olvidar que a pesar de la crisis y los endurecidos recortes que sufrimos en muchos de los servicios públicos, el gobierno del PP no ha reducido la asignación al episcopado para culto y salarios -248 millones de euros para el 2013-. Es evidente que aún existe una relación muy estrecha entre la Iglesia y el Estado: la institución eclesiástica goza de unos importantes beneficios fiscales, así como también tiene un importante peso en la sociedad y en la educación -palpable en la nueva reforma educativa de Wert con la cual se quiere imponer la asignatura de religión como evaluable y los colegios religiosos obtendrán mayores privilegios.

El restablecimiento de los valores del modelo tradicional de familia

La nueva ley del aborto es consecuencia de la impregnación de ésta moral católica dogmática y reaccionaria. Se quieren reestablecer los valores tradicionales de la familia, en los que la mujer se reserva únicamente para la reproducción y las labores del hogar. Esta ha sido y es la política que la derecha conservadora ha aclamado a través de destacadas dirigentes del PP como Esperanza Aguirre o Soraya Sáenz de Santamaría que siempre han defendido y llevado adelante públicamente. No sólo predican contra el derecho a abortar, sino lanzan otras campañas contra el uso del preservativo y otros métodos anticonceptivos, mientras se niegan a incluir la educación sexual en el sistema educativo. Oponiéndose a la libertad sexual de las mujeres, aún se proclaman valores como la abstinencia y las relaciones sexuales solo deben ser moralmente aceptadas dentro del matrimonio, es decir, con la única la finalidad de la reproducción. Un modelo ultraconservador prácticamente igual al modelo franquista.

Las incongruencias y las vulgares manipulaciones en la supuesta “defensa de los más débiles”

Con la actual crisis económica y el consecuente desmantelamiento por parte de los gobiernos del PSOE y PP, de lo que se conoce como “Estado del Bienestar”, estamos sufriendo gravísimos ataques hacia la clase trabajadora, que afectan más perjudicialmente a las mujeres.

Las elevadas tasas de paro que van incesantemente en aumento, la precariedad laboral cada vez más pronunciada, el drama de los desahucios, los recortes en Educación, Sanidad y Servicios Sociales, los recortes y eliminación de varias ayudas y prestaciones sociales. La misma Reforma Laboral, la cual afecta aún más a las mujeres, estimulando la persistente desigualdad salarial y estimulando, entre otras cosas, la discriminación laboral de aquellas mujeres que se queden embarazadas, entre muchas otras cosas. Son toda una serie de medidas que, a parte de toda la gravedad que ya de por sí conllevan, también ponen muchos obstáculos para aquellas mujeres que decidan libremente tener hijos. Unas medidas que hacen que cada vez sea más difícil poder cuidar, mantener y educar a los hijos en buenas condiciones; una difícil situación que acaba pesando más vilmente sobre las mujeres y que las acaba obligando a vivir como esclavas del hogar.

Y paradójicamente a todo eso, el actual Ministro de Justicia para justificar las nuevas medidas antiabortistas, se atrevió a pronunciarse como “defensor de los más débiles”. O incluso, por ejemplo, con la propuesta de eliminar el supuesto por malformación, falazmente y difamatoriamente lo defiende como elemento de “protección de los discapacitados”, cuando las personas con discapacidad siempre han sido un colectivo marginalizado y segregado por parte del Estado, y cuando las ayudas hacia la dependencia, los recursos y prestaciones para este colectivo también están sufriendo gravísimos recortes.

Tenemos que tener en cuenta que el actual cuestionamiento sobre el derecho al aborto no es casual. Detrás de él, tal y como hemos expuesto previamente, se subyuga una ofensiva ideológica en la que se establece cuál tiene que ser el modelo de familia y cuál es el rol de la mujer en la misma. Con los actuales recortes en los servicios públicos, las pocas tareas que el Estado estaba cubriendo en materia de cuidados y reproducción, ya se están dejando de lado. Este peso está recayendo y va a recaer principalmente y cada vez más, sobre las mujeres, las cuales tienen el “deber” de suplir estas disfunciones del Estado. Para el Gobierno es necesario dejar bien claro cual es el papel que nos toca desarrollar. Volver a cuestionar el derecho al aborto, es, también, volver a retomar los preceptos que establecen cuál tiene que ser nuestro rol “como madre”, es el de fortalecer el ideario que determina el papel de la mujer en su “tarea principal” para esta sociedad: la reproducción.

Las consecuencias más duras ante las restricciones del derecho al aborto

Con la ley actual, la inmensa mayoría aún se ve obligada a ir a clínicas privadas ya que las mujeres que pueden realizarlo por la seguridad social es una minoría. Es decir que hasta ahora el aborto suponía un coste económico al cual aquellas mujeres pertenecientes a los sectores más desfavorecidos de la clase trabajadora tenían mayores dificultades para acceder. Los sectores tan severamente perjudicados como las mujeres inmigrantes sin papeles ni siquiera tienen derecho a la Sanidad Pública. Si hasta ahora vemos cómo el acceso al aborto se vive de una forma desigual, con las medidas que quieren imponer esto va a aumentar. Solo podrán abortar aquellas mujeres que tengan los recursos económicos suficientes para poder ejercer este derecho en otro país donde la ley no sea tan restrictiva. Con la actual crisis seremos cada vez más las mujeres con difícil acceso a ello. Para las mujeres trabajadoras, estudiantes con menores recursos económicos, habrá mayores dificultades, y muchas se verán obligadas a someterse a abortar en la clandestinidad bajo condiciones inadecuadas, incluso a poniendo en riesgo su vida. Cabe recordar que actualmente en el mundo mueren cada año 70.000 mujeres en abortos clandestinos.

A su vez, habrá que ver cuáles serán las consecuencias penales para aquellas mujeres que se vean obligadas a abortar de forma ilegal, para lo cual el Ministro de Justicia aún no ha declarado nada concreto. Hasta ahora muchas mujeres son estigmatizadas por ejercer el aborto, tanto por parte del Gobierno, de la Iglesia, como por varios sectores de la sociedad y organizaciones antiabortistas – dónde, incluso, hay grupos que hacen concentraciones delante la puerta de algunos hospitales y clínicas increpando a aquellas mujeres que van a abortar. No hace falta hablar de las últimas declaraciones del Ministro de Interior, quien comparó a las mujeres que ejercen el aborto con “terroristas”. Si hasta abortar ya nos suponía tal estigmatización, con la nueva ley también vamos a ser penalizadas por ello.

Por el derecho a vivir… de las mujeres! Aborto libre, seguro y gratuito!

Ante el advenimiento de tales medidas represivas hacia las mujeres, no podemos dejar de luchar por todos nuestros derechos. La nueva Ley se prevé como un durísimo retroceso para las mujeres de poder decidir sobre nuestra propia sexualidad, sobre nuestro propio cuerpo y reproducción… Es decir, de poder decidir sobre nuestra propia vida.

Mediante la imposición de una moral que se hace llamar cínicamente “defensora de los más débiles”, en un contexto en el que se imponen durísimas condiciones de vida también, nos queda también temer por nuestra salud, incluso por nuestra vida al no tener otra posibilidad que la de abortar bajo la clandestinidad. Desde Pan y Rosas, denunciamos las nuevas medidas que nos quieren imponer, y que el derecho a la interrupción del embarazo aún tenga que ser un derecho cuestionado constantemente; denunciamos que se considere el aborto como un negocio, y defendemos que el derecho a abortar debe de ser totalmente público, libre, seguro y gratuito. Solo así podemos asegurar la libre decisión de las mujeres sobre nuestro cuerpo.

Es necesario que todos los colectivos feministas, de izquierdas, los sindicatos, luchadoras, organizaciones estudiantiles, enfrentemos este tipo de medidas del gobierno del PP, así como las sucesivas campañas de la derecha ultra reaccionaria y católica. Levantar la voz con una gran campaña por el derecho al aborto libre, gratuito y público sin ningún tipo de restricción. Hay fuerzas para hacer una campaña unitaria de todos los colectivos por el “Derecho al aborto y a decidir de las mujeres sobre su propio cuerpo”, por una educación sexual sin tabúes gratuita y por el acceso libre y gratuito a los diversos métodos anticonceptivos. Nosotras decidimos cómo queremos vivir nuestras identidades sexuales, placeres, deseos y nuestra maternidad.

Àngels Vilaseca

Empleada doméstica precaria, Barcelona

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