La precariedad laboral de las mujeres y las dificultades para la conciliación

La precariedad laboral de las mujeres y las dificultades para la conciliación

Para muchas mujeres las jornadas laborales no terminan ni a las 5, ni a las 6 o a las 8 de la tarde. Después de salir del centro de trabajo toca ir a recoger a los niños al colegio, llevarlos al parque, bañarlos, cocinar la cena, acostarles… Y al día siguiente vuelves a empezar levantándote antes para poder preparar el desayuno de todos, y con unas ojeras que delatan que otra vez casi no dormiste porque el bebé no paraba de llorar. A prisas los traes al colegio, y después vas de vuelta a tu otro trabajo. De este modo, para las mujeres la jornada puede llegar a extenderse las 24 horas del día.

Aunque parece haber más hombres que se responsabilizan de las tareas de cuidados, la realidad es que éstas siguen recayendo principalmente sobre las mujeres. Solo hace falta poner sobre la mesa algunos datos. Por ejemplo, las estadísticas de la Seguridad Social del pasado año, mostraban que, aunque un 85,7% de los padres accedieron a los 15 días de permiso de paternidad, solo el 1,87% tomaron algún periodo de la parte transferible del de maternidad. La legislación contempla un permiso de maternidad de 16 semanas, de las cuales las seis primeras son obligatorias que las ejerza la madre y los diez restantes pueden repartirse. La realidad es que en la práctica más del 98% de estos permisos los ejerce exclusivamente la madre.

Por otra parte, mayoritariamente son ellas quienes tienen que adaptarse a peores condiciones de trabajo o incluso a perder el mismo para poder hacerse cargo de los hijos o de algún familiar dependiente. Según la EPA (Encuesta de población activa) el 72% de los contratos a tiempo parcial fueron ocupados por mujeres en el año 2014. Son ellas quienes suelen pedir reducciones de jornada para hacerse cargo de los hijos, obteniendo así sueldos más bajos. No podemos olvidar que la brecha salarial entre hombres y mujeres se sitúa actualmente a más del 24%.

Aumenta la discriminación laboral hacia las mujeres por ser madres

Con las consecutivas reformas laborales del PSOE y del PP las condiciones laborales están rozando límites de extrema precariedad. Retroceden los derechos de los y las trabajadoras, aumentan los contratos temporales y a las empresas les resulta más fácil efectuar despidos a su antojo. La posibilidad de poder tener un trabajo estable es cada vez más lejana. Duros ataques hacia la clase trabajadora que se descargan con más fuerza contra las mujeres.

Aunque legalmente esté prohibido despedir a una mujer por estar embarazada, la cruda realidad es que al menos más de un 25% de mujeres pierden su trabajo por este motivo, según datos de estudio reciente del Instituto de Política Familiar.

Ahora las empresas tienen mayores facilidades para alegar cualquier otro motivo de despido, o sencillamente para no proceder a la renovación del contrato. Y si no las echan directamente, sencillamente ejercen el llamado “mobbing maternal” para “invitarles” a que abandonen su puesto de trabajo. Se calcula que 9 de cada 10 mujeres ha sufrido algún tipo acoso o presión al quedarse embarazada o pedir una reducción de jornada.

Los recortes en los servicios públicos intensifican las tareas de cuidados para las mujeres

Con la crisis económica se ha desarrollado un grave desmantelamiento de los servicios públicos debido a los recortes en educación, sanidad, servicios sociales y el fracaso de la Ley de Dependencia.

Son las mujeres quienes invisiblemente en sus hogares se hacen cargo de los hijos e hijas que no pueden traer a la guardería, de los familiares enfermos que echaron rápidamente del hospital, o de los abuelos y abuelas que ya no pueden pagarse su residencia.

Por si no fuera poco, tienen que hacer enormes esfuerzos para afrontar este peso con menores ingresos, debido a los salarios cada vez más bajos y el aumento del paro. Muchas se ven obligadas a retornar por completo al hogar, o a hacer todos los malabarismos posibles adaptándose a trabajos extremadamente precarios.

La cuestión de la conciliación de la vida laboral y familiar en los debates políticos

Ante los efectos cada vez más devastadores provocados por la crisis, vemos como empiezan a emerger los sectores más oprimidos de la sociedad como son las mujeres. En los últimos meses pudimos ver varias movilizaciones en las calles contra la violencia machista o la desigualdad laboral.

Es así, que ya resurgieron numerosos debates de parte de todos los partidos políticos en las elecciones generales del 20D, donde la cruda realidad por la que pasan muchas mujeres no pudo pasar desapercibida.

Debates que no están exentos de la campaña electoral hacia el 26J: todos los partidos hablan sobre la cuestión de la conciliación laboral y familiar. Desde distintas perspectivas proponen medidas como la racionalización de horarios estimular la corresponsabilidad entre hombres o mujeres, y aumentar los permisos de maternidad y paternidad.

Desde el PP se propusieron retocar y mejorar su programa al respecto de cara a las próximas elecciones. Sin embargo, es insólito escucharles hablar de conciliación, teniendo en cuenta que en esta última legislatura impusieron los peores recortes y ajustes, junto a otras medidas como el intento de denegar un derecho tan básico el aborto legal.

Por parte del PSOE hablan hipócritamente de “políticas de igualdad”, pero en ningún momento nombran que ellos son los predecesores de estos recortes y de la actual Reforma laboral. Desde Ciudadanos planteaban varias medidas para la racionalización de los horarios. Pero rápidamente se destapa su rostro más neoliberal y machista: una periodista le preguntó a Albert Rivera sobre la conciliación y él respondió que “la vida no acaba a las 6 de la tarde”- haciendo referencia a que después de este horario también se debe trabajar. Un comentario muy criticado en las redes sociales.

La propuesta más progresiva es la de la coalición de Unidos Podemos, ya que en el actual programa proponen aumentar e igualar los permisos de paternidad al de maternidad, o derogar la última reforma laboral. No obstante, sigue siendo un programa muy limitado y que incluso estuvo cuestionado por las propias organizaciones de mujeres del grupo. Por otra parte, no podemos obviar las amplias cesiones que la formación estuvo dispuesta a realizar en su intento de pactar con el PSOE, entre las cuales se aceptaba la Reforma Laboral del 2010, se retrocedía en el aumento de los permisos de paternidad o la dotación de recursos para la Ley de Dependencia.

Ante la cuestión de la conciliación laboral no solo es importante plantear medidas que faciliten la corresponsabilidad entre hombres y mujeres, sino también cuestionar de fondo el motivo por el cual todas las tareas de reproducción y de cuidados siguen permaneciendo en el ámbito privado de los hogares. Es necesario poner sobre la mesa y visibilizar que son las mujeres quienes suplen todas aquellas tareas de las cuales el Estado no se hace cargo.

Para poder llegar a una igualdad real y a la emancipación de las mujeres, es indispensable atacar de raíz las bases de un sistema capitalista, que, junto al patriarcado, esclaviza a millones de mujeres en sus hogares para ahorrarse de pagar esta gran “fábrica invisible”.

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