La copa menstrual: prejuicios, tabúes e intereses capitalistas
El pasado 22 de Septiembre conocíamos la trágica noticia de la muerte de la británica Jemma-Louise Roberts de 13 años a causa de un Síndrome de Shock Tóxico asociado a tampones (SST).
Este shock consiste en una infección originada por el Estafilococos Aureus que puede llegar a ser mortal. Al parecer, el material por el cual están formados los tampones produciría unas fibras que propiciarían un ambiente agradable para la proliferación de las bacterias. La absorción parece apuntar como principal culpable.
Las recomendaciones para evitarlo son, entre otras, evitar el uso de tampones altamente absorbentes y utilizarlos entre 4-6 horas. Sin embargo, ha nacido una alternativa: la copa menstrual.
La copa menstrual está formada por silicona y tiene forma de recipiente, de tal manera que colecciona el flujo menstrual sin absorber, cosa que hace que no se altere ni el pH ni la flora de la vagina evitando candidiasis vaginal, sequedad vaginal, alergias y lo más importante, el SST.
La sexualidad de las mujeres, un rentable negocio capitalista
Una mujer utiliza unos 240 tampones al año lo que supone un gasto de unos 50 euros anuales, o lo que es lo mismo, 500 en 10 años. La copa, en cambio, cuesta entre 15 y 30 euros y no es necesario renovarla a lo largo de 10-15 años. Como es evidente, esto es un problema para las grandes empresas, que en el caso de que su uso se popularizara, verían sus beneficios mermados.
De nuevo, son las principales empresas y laboratorios farmacológicos convirtiendo la salud de las mujeres en un rentable negocio. La copa menstrual, no sólo es una alternativa más económica que los tampones y las compresas, sino que además es más segura y saludable, protegiendo de irritaciones, evitando numerosas incomodidades y así como también diversas enfermedades.
Sin duda, el negocio de los tampones y compresas, así como toda la industria de la higiene íntima femenina forma parte de ese gran dispositivo de control sobre los cuerpos de las mujeres que es el patriarcado. Éste establece múltiples tabúes y prejuicios sobre dichos cuerpos impidiendo que nos relacionemos con ellos, los conozcamos y gestionemos nuestra sexualidad de forma consciente: desde la idea de que la vagina de las mujeres es algo sucio y que por tanto debemos evitar tocar, hasta la consideración de que la regla es algo de lo que hay que avergonzarse, ocultar y vivir en la intimidad.
Prejuicios fuertemente asentados en la mentalidad de las mujeres y que provoca el rechazo de muchas a la copa menstrual. Tenemos grabado tan a fondo que la menstruación es algo sucio, repugnante, que por ende también lo es el uso de la copa menstrual que nos permite un contacto más íntimo con la sangre que sale de nuestra vagina una semana al mes.
Esto pues es un ejemplo de la alienación impuesta hacia nuestro propio cuerpo, el sentirlo extraño, fuera de nuestro control y nuestros deseos. Algo que contrasta fuertemente con la sexualidad masculina.
De hecho, los hombres no tienen ningún problema en llevarse las manos hacia sus genitales, ya sea para rascarse cuando les pica o para masturbarse. Sin embargo, en el caso de la mujer, no es “propio de una señorita” llevarse la mano a la entrepierna bien sea para rascarse, masturbarse o colocarse un tampón o una copa menstrual.
Ya es hora de que las mujeres nos organicemos, alcemos nuestras voces y tomemos el control de nuestros cuerpos. Que sea nuestra la decisión de qué utilizar y que desmitifiquemos la regla como algo asqueroso y nuestros genitales como algo impuro e intocable. Pongamos por delante nuestra comodidad y nuestra salud por encima de los intereses de ninguna empresa para la que solo somos ganancias económicas.
Me parece que un hombre que se rasque los geniales en público tampoco es que esté demasiado bien visto, no exageremos el poder del heteropatriarcado machirulo.
Efectivamente.me ha gustado el articulo.
He oído a muchas mujeres diciendo que no la usan pq les da asco tocar la sangre y creo q si, que esta relacionado con la cultura patriarcal, sino como puede ser que la sangre de la regla se considere algo asqueroso y sin embargo intenten mostrarnos que el semen no solo no es asqueroso sino que es algo deseable para nosotras? Algo no me encaja en esto.
En cuanto al comentario que dice que hay anuncios sobre compresas, tapones de la mujer… Casualmente siempre centrados en ocultar…ocultar el olor, ha que huelen las cosas que no huelen…
Como si nuestro cuerpo tuviers que oler de otra manera… Algun anuncio para la higiene intima de ellos.. Para que no les huela?
Excelente artículo, muy acertado.
Tampoco pienso que son “hombres malos” quienes inventaron las compresas para controlarnos, a eso no se refiere el artículo, sino a los prejuicios, a la cultura patriarcal que a las mujeres nos tiene tan oprimidas, al grado de dar por hecho que menstruar es un proceso incómodo que nos hace sufrir, que debemos ocultar o es causa de vergüenza hacia nuestro propio cuerpo. Revalorizar la menstruación y velar más por nuestra salud es más importante que seguir fomentando tabús machistas. Por eso la copa es una alternativa no conveniente para los miles de fabricantes de compresas y tampones que lucran con nuestra propia naturaleza.
La copa menstrual no tiene nada de nuevo. Las primeras patentes datan de los años 30 y varias firmas la comercializaron aunque nunca tuvo una gran acogida comercial. Conozco a mujeres mayores que la usaron en Francia en los años 70. En estos links se habla un poco de su historia:
http://coupe-menstruelle.raniania.fr/pages/evolution-de-la-coupe-menstruelle-depuis-les-annees-1860-a-aujourdhui
https://es.wikipedia.org/wiki/Copa_menstrual
Desde hace unos años se asocia al consumo comprometido con el medio ambiente, que no deja de ser minoritario. Personalmente, tengo una desde hace 6 años pero no me gusta usarla, solo la utilizo muy ocasionalmente cuando prefiero no llevar compresas (de tela). No me gusta notarla en el interior de la vagina ni la sensación de que la sangre no fluye hacia afuera. Para mi, la mejor alternativa al uso de compresas y tampones desechables son las compresas de tela. Las hay muy bonitas, plastificadas por abajo y con alas. Desde que las uso he empezado incluso a tener cierto control sobre el flujo menstrual, algo que creo la mayoría de mujeres no probamos nunca porque no nos parece posible, sobre todo cuando el uso de tampones y compresas absorbentes nos impide “notar” y nos corta de las sensaciones. Es comparable a lo que sucede con los niños y el uso de pañales desechables o de tela. El uso de pañales de tela favorece un control de los esfínteres precoz. Os dejo aquí un testimonio de ello:
http://danzademujer.blogspot.com/2013/04/menstruacion-sangrado-libre.html