Andalucía presenta el primer protocolo contra la violencia machista cibernética
El IAM asegura que este protocolo contra la violencia machista cibernética corresponde a la necesidad de responder a este fenómeno que va en aumento, y que afecta en especial a mujeres jóvenes. Señalan que la difusión y viralidad que tienen las nuevas tecnologías multiplican los efectos de la violencia machista. La difusión de imágenes privadas por parte de parejas, ex parejas o conocidos, las amenazas, el control, etcétera, multiplican su efecto a causa del fácil acceso y rápida difusión de las nuevas tecnologías, y en especial de las redes sociales.
La ciberdelincuencia de género queda recogida en el protocolo como “toda aquella violencia machista que se lleva a cabo a través de las TICS”
Redes sociales como Whatssap o Facebook que permiten ver la última conexión o a qué hora se ha leído el mensaje enviado, suponen un factor agravante en situaciones de control en el marco de violencia machista en pareja. La ubicación o el envío de fotos instantáneas también lo suponen: controlar, localizar, saber con quién está o qué ropa lleva puesta, es cuestión de segundos.
El gran problema es que en la adolescencia –aunque no exclusivamente- la violencia machista sólo se concibe como violencia física o, como mucho, violencia psicológica. Pero para muchas jóvenes ser controlada de esta manera es un gesto de preocupación, cariño o amor por parte de sus parejas, y difícilmente lo detectan como violencia machista.
Por lo que muchas de ellas no llegarán a denunciar, no acudirán al IAM ni a otra institución similar porque tienen naturalizados estos comportamientos. La educación, la sociedad patriarcal o los medios de comunicación se encargan de ello. Además, muchas jóvenes reconocen que por miedo a una represalia no actuarían y no cortarían con esa situación.