Prostitución y Mercantilización de las Mujeres

Prostitución y Mercantilización de las Mujeres

No es nueva la preocupación de los diversos grupos feministas sobre la cuestión de la prostitución y desde el colectivo de mujeres Pan y Rosas creemos necesario introducirnos en este debate tras el que se esconde una realidad tan dramática como es la trata de personas y la violencia sexual que afecta de múltiples formas a millones de mujeres en el mundo y que es considerado por diferentes organizaciones internacionales el tercer negocio más rentable a nivel global junto a la comercialización de armas o de drogas. Si bien todas reconocemos el problema real que supone la prostitución, las polémicas y los debates surgen cuando se trata de proponer respuestas y estrategias sobre cómo y con qué programa abordar esta cuestión.

Prostitución y redes de trata, las dos caras de un mismo problema:

Mientras vemos ampliarse todo un conjunto de discursos afirmando el aumento de la igualdad de género somos también testigos de una realidad profundamente ocultada y que arremete en general contra  aquellas mujeres cuanto más afectadas están por la pobreza y la precarización, ¿cómo entender, sino, el aumento de las mujeres en situación de prostitución y la continua extensión de las redes de trata? Los últimos informes prestados por diferentes organizaciones internacionales y nacionales mantienen que cerca del 80% de las víctimas de trata son mujeres y niñas. Existen en el mundo más de 460 corrientes de trata y cerca de un millón de mujeres en situación de prostitución tan solo en el continente Europeo, de las cuales aproximadamente 140.000 son consideradas víctimas de trata. Una cifra aproximativa y posiblemente menor a la realidad debido a la dificultad de identificar a las víctimas.

Desde Pan y Rosas compartimos que la prostitución afecta de maneras muy diversas a las mujeres, pero consideramos también que no pueden desvincularse como si fueran cosas sin relación alguna la prostitución y la trata, como si la primera se derivara del deseo o la libertad individual. La prostitución afecta tanto más a las mujeres jóvenes, precarizadas y pobres y este es el motivo por el que consideramos que no es posible hablar de la prostitución como categoría abstracta y defendemos la necesidad de hablar de “mujeres en situación de prostitución”, desvincularla de la situación de dificultad económica o necesidad que existe en la mayoría de las mujeres que ejercen la prostitución es no mostrar la verdadera amplitud del problema, un problema que está estrechamente relacionado con la desigualdad de género que somete a las mujeres en el actual sistema capitalista.

La violencia y el abuso que se derivan de ejercer la prostitución son problemas reales que no solo afectan a las mujeres víctimas de trata, también a quienes caen en manos de proxenetas y son obligadas a cumplir bajo condiciones insalubres con jornadas desproporcionadas o arbitrarias con el objetivo de ampliar las ganancias de los proxenetas poniendo en serios riesgos la salud de las mujeres. Incluso para aquel reducido número que afirma ser prostituta por voluntad propia la violencia no es una cuestión menor ni la situación económica que las impulsa a serlo puede ser ocultada en nuestros discursos y análisis, si una cosa tienen en común las diferentes formas en las que se ejerce la prostitución es que todas ellas están en la mayoría de casos sujetas a necesidades económicas, es decir, las mujeres que están en situación de prostitución lo están porque se ven implicadas en situaciones de precariedad y pobreza. Además, la dificultad de detectar las violencias se debe, en gran parte, a la invisibilización bajo la categoría de “cliente” a partir de la cual se ejerce,  sin que existan estudios que nos permitan profundizar en esta cuestión. Con esto queremos reafirmar nuestra posición al considerar que todas las medidas que se tomen frente al problema que supone la prostitución tiene que incluir, claramente, que el delito y la violencia se configura aunque la víctima haya prestado su consentimiento y cualquiera que sea su edad. Porque la cuestión de la violencia debe definirse por la acción de los criminales, proxenetas y clientes y no por la edad o las condiciones en las que se encuentran las víctimas.

Prohibicionismo y regulacionismo: ¿qué proponemos Pan y Rosas?

Desde el colectivo de mujeres Pan y Rosas nos oponemos firmemente a todas aquellas medidas que las diversas administraciones orientan hacia la criminalización de las mujeres, ocultando un problema mucho más amplio y que venimos debatiendo hasta ahora. Las leyes prohibicionistas lejos de favorecer a las mujeres en situación de prostitución o ser una medida para resolver este problema invisibilizan la situación de doble desigualdad en la que se encuentran las mujeres. Por una parte frente a su situación de necesidad o inestabilidad económica y por otra frente al cliente o proxeneta, a la vez que criminalizan a las víctimas y absuelven a los culpables.

Las medidas regulacionistas que pretenden integrar la prostitución considerándola un trabajo como cualquier otro no solo ocultan la diversidad de violencias y desigualdades que padecen las mujeres sino que tienden a favorecer a los proxenetas situándolos al mismo nivel que a los grandes empresarios, favoreciendo  la continuación y ocultación del negocio de trata y la explotación sexual a la que son sometidas miles de mujeres.

Incluso cuando encontramos mujeres que ejercen la prostitución en condiciones más favorables en las que son ellas mismas quienes regulan esa prostitución,  la prostitución en sí misma no escapa de las leyes de la oferta y la demanda del capitalismo, viéndose obligadas a competir con otras mujeres en situación de prostitución que sí pueden estar bajo redes de trata o bajo la autoridad de proxenetas que les estipulan precios determinados, teniendo que establecer precios más bajos capaces de competir con el resto situándose en una suerte de autoexplotación que responde a la lógica capitalista.

Como propuesta concreta defendemos la necesidad de impulsar programas que a la vez de perseguir y castigar a los proxenetas y todos los implicados en este negocio, ofrezcan la atención integral a las mujeres en situación de prostitución que incluyendo además de asistencia jurídica, médica, psicológica y social, den la posibilidad de otras opciones de vida con salarios mínimos dignos y el acceso gratuito a todos los niveles de educación que las mujeres requieran, además de vivienda y protección para estas mujeres y sus familias, sin olvidar las medidas educativas que enfrenten el estigma que tradicionalmente se les asigna a las mujeres en situación de prostitución. A su vez nos alejamos de los argumentos que relacionan la prostitución como un empoderamiento personal y de género,  que con la intencionalidad de borrar los tabús patriarcales frente a la prostitución invisibilizan el entramado de relaciones sociales y económicas que como venimos diciendo hasta ahora empujan a la mayoría de mujeres a ejercer la prostitución.

Somos conscientes de que estigmas y tabús son tan solo un método más que tiene esta sociedad profundamente desigual para culpabilizar a las mujeres sin tener en cuenta la realidad social que las envuelve, así como una forma de asegurar la deriva de un sistema capitalista y patriarcal ya regulado en el que los hombres tienen predominios y privilegios sobre las mujeres, un sistema en el que en definitiva las mujeres deben estar controladas ya sea por el marido, el proxeneta o el cliente, pero para nosotras esta lucha contra el estigma no puede sino darse a partir de la creación de programas de educación sexual en la que se incluya la realidad de las mujeres en situación de prostitución.

Capitalismo sin prostitución, una falsa utopía para el feminismo:

Como mujeres, feministas y revolucionarias, Pan y Rosas consideramos que el feminismo orientado hacia la emancipación de la mujer no puede reducirse a la demanda de mejoras democráticas que se ven fuertemente contradichas por la dinámica global del capitalismo, un sistema que condena a la mayor parte de las mujeres del mundo a una situación de desigualdad, brutalidad y pobreza. A la vez tenemos que ver más allá de la situación de nuestro país, más cuando esta se refiere a países imperialistas como el nuestro en el marco de la Unión Europea y los países considerados desarrollados, puesto que esto invisibiliza la tragedia de millones de mujeres por fuera de nuestras fronteras y oculta la necesidad de construir un amplio movimiento de mujeres que extienda sus demandas hacia el cuestionamiento y la superación del sistema capitalista mundial. La prostitución, la trata de mujeres así como el conjunto de violencias que nos afectan a todas no pueden ser superados sin no es a través de una mirada amplia que sea capaz de ver las relaciones existentes entre nuestros padecimientos y el sistema económico actual, así como la necesidad de superarlo a nivel global mediante un amplio movimiento de mujeres independiente del Estado y las instituciones patronales. Es una falsa utopía ampliamente comprobada a lo largo de la historia la idea de que la emancipación de la mujer podrá lograrse mediante reformas democráticas. Las mujeres, en especial las más pobres, en especial las más precarizadas no tenemos ningún motivo para confiar en este sistema capitalista que nos ha mantenido y mantiene marginadas, oprimidas y explotadas. Es por eso que defendemos la necesidad de recuperar el legado histórico que nos pertenece como mujeres trabajadoras, el legado de las mujeres que protagonizaron luchas contra el capitalismo en las diferentes partes del mundo como fueron las mujeres de la Revolución Rusa, como fueron las mujeres de la Comuna de París, el movimiento por la liberación sexual de Stonewall o la lucha por la liberación de la población negra en los Estados Unidos. Un movimiento articulado en clave de superación del capitalismo, como condición necesaria para poder lograr el objetivo que a todas nos representa y que Pan y Rosas seguimos manteniendo: la emancipación de las mujeres.

(catalá)

El passat 17 de Juny, Pan y Rosas vam participar en la xerrada “La prostitució contra la l’alliberament sexual” junt a la Plataforma catalana pel dret a no ser prostituïdes i Kajsa Ekis Ekman, qui va presentar el seu llibre “L’ésser i la mercaderia. Prostitució, maternitat subrogada i dissociació de sí”. A continuació reproduim la nostra ponència:

No és nova la preocupació dels diversos grups feministes sobre la qüestió de la prostitució, des del col·lectiu de dones Pan y Rosas creiem necessari introduir-nos en aquest debat darrere del qual s’amaga una realitat tant dramàtica com és la tracta de persones i la violència sexual que afecta de múltiples formes a milions de dones arreu del món i que és considerat per diferents organitzacions internacionals el tercer negoci més rentable a nivell global junt a la comercialització d’armes o de drogues. Si bé totes reconeixem el problema real que suposa la prostitució, les polèmiques i els debats sorgeixen quan es tracta de proposar respostes i estratègies sobre com i amb quin programa abordar la qüestió.

Prostitució i xarxes de trata, les dues cares d’un mateix problema:

Mentre veiem ampliar-se tot un conjunt de discursos afirmant l’augment de la igualtat de gènere, som també testimoni d’una realitat profundament ocultada i que arremet en general contra les dones quan més afectades estan per la pobresa i la precaritzaci; com entendre si no l’augment de les dones en situación de prostitució i la contínua extensió del negoci de la tracta de dones? Els darrers informes prestats per diferents organitzacions internacionals i nacionals mantenen que a prop del 80% de les víctimes de trata són dones i nenes. Existeixen al món més de 460 corrents de tracta i a prop d’un milió de dones en situación de prostitució tan sols al continent Europeu, de les quals aproximadament 140.000 són considerades víctimes de tracta. Una xifra aproximativa i possiblement menor a la realitat degut a la dificultat de identificar a les víctimes.

Des de Pan y Rosas compartim que la prostitució afecta de maneres molt diverses a les dones, però considerem també que no poden desvincular-se com si fossin coses sense relació alguna la prostitució i la tracta, com si la primera es derivés del desig o la llibertat individual. La prostitució tant més a les dones joves, precaritzades i pobres i és aquest el motiu pel qual considerem que no és possible parlar de la prostitució com a categoría abstracta i defensem la necessitat de parlar de “dones en situación de prostitució”, desvincular-la de la situación de dificultat económica o necessitat que existeix en la majoria de les dones que execeixen la prostitució és no mostrar la verdadera amplitud del problema, un problema que està estretament relacionat amb la desigualtat de gènere que sobmet a les dones a l’actual sistema capitalista.

La violencia i l’abús que es deriven d’exercir la prostitució són problemes reals que no sols afecten a les dones víctimes de tracta, també a les que cauen en mans de proxenetes i són obligades a complir sota condicions insalubres amb jornades desproporcionades o arbitràries amb l’objectiu d’ampliar els guanys dels proxenetes i posant en seriosos riscos la salut de les dones. Inclús per aquell reduït nombre que afirma ser prostituta per voluntat pròpia, la violència no és una qüestió menor, ni la situació económica que les impulsa a ser-ho pot ser ocultada en els nostres discursos i anàlisis. Si una cosa tenen en comú les diferents formes en les que s’exerceix la prostitució és que totes estan en la majoria de casos subjectes a necessitats econòmiques, és a dir, les dones que estan en situación de prostitució ho estan perquè es veuen implicades en situacions de precarietat i pobresa. A més, la dificultat de detectar les violències es deu, en gran part, a la invisibilització sota la categoría de “client” a partir de la qual s’exerceix, sense que existeixin estudis que ens permetin aprofundir en aquesta qüestió. Amb això volem reafirmar la nostra posició al considerar que totes les mesures que prenguin davant el problema que suposa la prostitució ha d’incloure, clarament, que el delicte i la violència es configuren tot i que la víctima hagi donat el seu consentiment i qualsevol que sigui la seva edat. Perquè la qüestió de la violència ha de definir-se per l’acció dels criminals, proxenetes i clients i no per l’edat o les condicions en les que es trobin les víctimes.

Prohibicionisme i regulacionisme: què proposem Pan y Rosas?

Des del col·lectiu de dones Pan y Rosas ens oposem fermament a totes aquelles mesures que les diverses administracions orienten cap a la criminalització de les dones, ocultant un problema de molta més amplitud i que venim debatint fins ara. Les lleis prohibicionistes, lluny d’afavorir les dones en situació de prostitució o ser una mesura per a resoldre aquest problema, invisibilitzen la situación de doble desigualtat en la que es troben les dones. Per una part davant la seva situació de necessitat o inseguretat econòmica i per l’altre, front al client o proxeneta, alhora que criminalitzen a les dones i absolen als culpables.

Les mesures regulacionistes que pretenen integrar la prostitució considerant-la un treball com qualsevol altre no sols oculten la diversitat de violències i desigualtat que pateixen les dones específicament en situación de prostitució, sinó que tendeixen a afavorir als proxenetes situant-los al mateix nivel que als grans empresaris, afavorint la continuació i ocultació del negoci de tracta i l’explotació sexual a la que són sotmeses milers de dones.

Inclús quan trobem dones que exerceixen la prostitució en condicions més favorables en les que són elles mateixes les que regulen la prostitució, la prostitució en sí mateixa no escapa de les lleis de l’oferta i la demanda del capitalisme, veient-se obligades a competir amb altres dones en situació de prostitució que sí poden estar sota les xarxes de trata de dones o sota l’autoritat de proxenetes que els hi estipulen preus predeterminats, havent d’establir preus més baixos capaços de competir amb la resta situant-se així en una sort d’autoexplotació que respon a la lógica capitalista.

Com a proposta concreta defensem la necessitat d’impulsar programes que a la vegada que persegueixin i castiguin als proxenetes i tots els implicats en aquest negoci, ofereixin atenció integral a les dones en situación de prostitució i que incloguin a més d’assistència jurídica, mèdica, psicológica i social, donin la possibilitat d’altres opcions de vida amb salaris mínims dignes i l’accés gratuït a tots els nivells d’educació que les dones requereixin així com vivenda i protecció per aquestes dones i les seves families, sense oblidar les mesures educatives que enfronten l’estigma que tradicionalment se’ls assigna a les dones en situación de prostitució. Alhora ens allunyem dels arguments que relacionen la prostitució amb una forma d’empoderament personal i de gènere, que amb la intencionalitat d’esborrar els tabús patriarcals davant la prostitució, invisibilitzen l’entramat de relacions socials i econòmiques que com venim dient fins ara empenyen a la majoria de dones a exercir la prostitució

Som conscients de que estigmes i tabús són tan sols un mètode més que té aquesta societat profundament desigual per a culpabilitzar a les dones sense tenir en compte la realitat social que les envolta, així com una forma d’assegurar la deriva d’un sistema capitalista i patriarcal ja regulat en el que els homes tenen predomini i privilegi sobre les dones, un sistema en el que en definitiva les dones han de ser controlades ja sigui pel marit, el proxeneta o el client. Però per a nosaltres aquesta lluita contra l’estigma no donar-se si no és a través de la creació de programes d’educació sexual en els que s’inclogui la realitat de les dones en situació de prostitució.

Capitalisme sense prostitució, una falsa utopia per al feminisme:
Com a dones, feministes i revolucionàries, Pan y Rosas considerem que el feminisme orientat cap a l’emancipació de la dona no pot reduir-se a la demanda de millores democràtiques que es veuen durament contradites per la dinámica global del capitalisme, un sistema que condena la major part de les dones del món a una situació de desigualtat, brutalitat i pobresa. Alhora és necessari veure més enllà de la situació del nostre país, més quan aquesta es refereix a països imperialistes com el nostre en el marc de la Unió Europea i els països considerat desenvolupats, donat que això invisibilitza la tragèdia de milions de dones per fora de les nostres fronteres i oculta la necessitat de construir un ampli moviment de dones que estengui les seves demandes cap al qüestionament i la superació del sistema capitalista mundial.

La prostitució, la tracta de dones així com el conjunt de violències que ens afecten a totes no poden ser superades si no és a través d’una mirada àmplia que sigui capaç de veure les relacions existents entre els nostres patiments i el sistema econòmic actual, així com la necessitat de superar-lo de forma global mitjançant un ampli moviment de dones independent de l’Estat i la patronal. És una falsa utopia ampliament comprobada al llarg de la història la idea de que l’emancipació de les dones podrà aconseguir-se mitjançant reformes democràtiques. Les dones, en especial les més pobres, en especial les més precaritzades, no tenim cap motiu per a confiar en aquest sistema capitalista que ens ha mantingut i ens manté marginades, oprimides i explotades. És per això que defensem la necessitat de recuperar el llegat històric que ens pertany com a dones treballadores, el llegat de les que protagonitzaren lluites contra el capitalisme en les diferents parts del món com vàren ser les dones de la Revolució Russa, com vàren ser les dones de la Comuna de París, el moviment per l’alliberació sexual de Stonewall o la lluita per la lliberació de la población negra als Estats Unists. Un moviment articulat en clau de superació del capitalisme, com a condició necessaria per a poder aconseguir l’objectiu que a totes ens representa i que Pan y Rosas seguim mantenint: l’emancipació de les dones.

Twitter Marta Clar: @MartaClar1

Twitter Verónica Landa: @lierolaliero

Veronica Landa

Historiadora y educadora sexual, Barcelona.

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