La homofobia no para de crecer: dos agresiones más en Madrid
Una de las agresiones homofóbicas tuvo lugar durante la madrugada del viernes, en la famosa Plaza del Sol, situada en pleno centro madrileño, cuando una pareja fue increpada por un grupo de tres jóvenes. Primero les insultaron y al grito de “maricones de mierda” empezaron a seguirles. Finalmente les lanzaron una lata de cerveza con la intención de herirles, para acabar pegándoles una brutal paliza. Los dos jóvenes agredidos, acabaron con fuertes contusiones en la cara, uno de ellos con la nariz rota, además de otros golpes y crisis de ansiedad. Finalmente, uno de los agresores ha podido ser identificado y retenido por la policía, aunque no hay noticias de que haya sido detenido.
Otra agresión, ocurrió durante la madrugrada del sábado. Pero al no haberse puesto denuncia, apenas hay datos.
Desde el Observatorio Madrileño contra la LGBTfobia se ha tramitado una denuncia a la Fiscalía de Delitos de Odio de la Comunidad de Madrid, al Comisario de Delitos de Odio de la Comunidad de Madrid y al Delegado de Delitos de Odio de la Policía Municipal de Madrid. Además, han solicitado una reunión urgente con la alcaldesa, Manuela Carmena y instan al Ayuntamiento a elaborar un plan contra las agresiones homófobas.
Sumando estas últimas agresiones, ya son 57 las agresiones homofóbicas registradas en Madrid en lo que va de 2016. El 92% han tenido lugar en el centro, varias en las inmediaciones de Chueca, el histórico barrio LGTB de la capital. Mientras que de los 1.285 delitos de odio, el 40% son agresiones a personas LGTB, aunque se denuncian menos de un 20% de los casos. Las agresiones conocidas son una puta del iceberg, pero sin duda, ya es posible hablar de un verdadero repunte de las agresiones homofóbicas.
Los principales motivos que se esconden tras la decisión de no denunciar son: no darle suficiente importancia, la desconfianza en la policía, el miedo a la reacción de los agentes y la vergüenza.
Cada vez se hace más urgente repudiar y organizarse para enfrentar la homofobia que agrede en la calle, en los colegios o en el trabajo. Lejos de ser hechos casuales o aislados, son la respuesta más violenta con la que se reprime y sanciona la diversidad sexual, que tiene un largo recorrido previo a la violencia física: la no aceptación de la familia, el bulling escolar, el acoso laboral, mucho más comunes de lo que parece, forman parte de la larga lista de violencias que las personas LGTBI tienen que enfrentar cada día.