La homofobia no se toma vacaciones
Con la mandíbula rota, los dientes rotos, la mandíbula y un brazo fracturados. Ese es el cuadro con el que quedó JJ, socio y voluntario del colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales de la provincia de Almería (Colega-Almería), tras haber sufrido junto a su pareja un brutal ataque la madrugada del lunes en la Feria de Almería. Los atacantes -al menos tres personas jóvenes- arremetieron contra ellos al grito de “maricones”, a pocos metros de la caseta de su asociación.
“Condenamos esta brutal agresión homófoba, que no hace más que confirmar lo que exigimos desde hace tiempo, más respeto a la diversidad sexual”, denunciaron los portavoces de Colega Almería.
La denuncia de la agresión en Almería se produjo después de que el lunes, el colectivo Arcópoli diera a conocer otro ataque homófobo que tuvo lugar en la madrugada del sábado en pleno centro de Madrid. En ese caso, una pareja de jóvenes homosexuales de 25 años fue atacada por dos energúmenos, cuando se dirigían abrazados a la Plaza de Cibeles. Nuevamente, el grito de los agresores fue “maricones”.
Según Arcópoli, esta nueva agresión cumple los patrones típicos de los delitos de odio LGTBI, los cuales se han intensificado desde 2014. La mayoría de ellos, además, tienen como común denominador que se producen los fines de semana, de madrugada y en las inmediaciones del barrio de Chueca, clásico lugar de esparcimiento de buena parte de la comunidad homosexual madrileña.
“Desde Arcópoli venimos exigiendo a las administraciones un plan de choque que no se pone en marcha y más herramientas para poder luchar contra la violencia a nuestro colectivo. Necesitamos que se nos empiece a tomar en serio. El incremento de 2014 no ha sido puntual, como demuestran los casos de 2015”, dijo a Europa Press su coordinador, Yago Blando.
Esta fue la tercera agresión homófoba de este mes en la Comunidad de Madrid. Pocos días antes una joven transexual fue golpeada en el barrio madrileño de Tetuán mientras le gritaban “travelo, puta, maricón, travesti” mientras que en la localidad de Alcalá de Henares, un grupo de jóvenes homosexuales fueron agredidos en un bar por una decena de neonazis.
El caso de Alcalá tampoco es el primero. La Asociación DiversAH, que viene denunciando los ataques sistemáticos de estos grupos contra el colectivo LGTBI, condenó “esta agresión de carácter fascista y LGTBIfóbica” y exigió la actuación “del conjunto de los movimientos sociales para frenar la escalada violenta”.
La escalada de agresiones homófobas en el Estado español tiene su expresión en las estadísticas oficiales. Según el último “Informe sobre incidentes relacionados con los delitos de odio en España”, la mayoría de las agresiones registradas fueron a homosexuales (el 39,9% del total). El documento, elaborado por el Ministerio del Interior, indica que el pasado año se produjeron 1.285 delitos de odio (un 9,6% más que en 2013), entre los cuales tuvieron lugar 513 casos de homofobia y 475 de racismo o xenofobia.
Los últimos ataques denunciados se sumarán a las estadísticas de 2015. Sin embargo, la amplia mayoría de los casos de ataques homófobos (como también xenófobos o islamófobos) no son denunciados en ninguna parte y quedarán cubiertos por un manto de silencio, impotencia e impunidad de los agresores.
Sólo dos de cada diez víctimas denuncian las agresiones, según el último informe del Observatorio de Redes contra el Odio, elaborado por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales(FELGTB).
“Hacerlo supone visibilizar una orientación sexual que mucha gente oculta”, justifica en un artículo del diario Público Charo Alises, miembro del grupo de trabajo que ha arrojado luz sobre esta lacra invisible. “Una persona de raza negra, por ejemplo, cuenta con el apoyo de su familia, pero en nuestro caso hay familiares que no saben que el agredido es gay”.
Desde su sitio web, la FELGTB insta a quienes hayan sido víctimas (o testigos) de una agresión física/verbal o que hayan sido discriminados/as por motivos de orientación sexual e identidad de género a lo largo de 2014 y 2015, a denunciar anónimamente sus casos para colaborar con la preparación de un informe sobre los crímenes de homofobia, bifobia y transfobia que se dan en el Estado español.
La denuncia es un primer paso para enfrentar los ataques sistemáticos contra las personas LGTBI. Pero para que verdaderamente no haya “ninguna agresión sin respuesta”, como reza un lema extendido entre los movimientos sociales y las organizaciones de izquierda contra los crecientes ataques homófobos, xenófobos y racistas, es necesario desarrollar la movilización y la organización en los barrios, los centros de estudio y de trabajo, para que miles tomen en sus manos la lucha contra la homofobia y contra cualquier tipo de discriminación.