La Vaga de Totes: hagamos del movimiento feminista una herramienta combativa

La Vaga de Totes: hagamos del movimiento feminista una herramienta combativa

Aún hoy, pese a la creciente oleada de luchas y huelgas obreras que se han ido sucediendo desde la implantación de la reforma laboral bajo las exigencias de Bruselas y la OCDE con catastróficos resultados, seguimos padeciendo las numerosas consecuencias del discurso “del fin del trabajo”, el “poscapitalismo” y “la desaparición de la clase obrera”, anclado en el pensamiento de la izquierda autónoma agitado por aires posmodernos, que nos lleva a luchar hacia una  deriva sin norte estratégico.

Son diversas las propuestas que surgen desde el interior de esa izquierda más influenciada por el autonomismo para visibilizar el desmantelamiento de los derechos de las trabajadoras y los trabajadores. Sin duda, una de las propuestas más interesantes fue la que se vivió el pasado día 22 de octubre en Barcelona con el lanzamiento de la jornada de lucha por la Vaga de Totes, acontecimiento sobre el que, merece la pena reflexionar ampliamente para las que nos reivindicamos feministas y revolucionarias. De hecho, no podemos sino estar de acuerdo y defender con firmeza la necesidad de visibilizar los sectores más silenciados de la sociedad y pelear por la revalorización del papel que cumple el trabajo reproductivo en el sistema capitalista.

Las mujeres ocupamos, en la lógica capitalista, el lugar de lo que Marx llamó ejército de reserva. Sin las madres, las cuidadoras y las amas de casa, el capitalismo no podría asegurar su propia continuidad. Hoy sabemos que “el capital regula, conforme a sus necesidades de explotación, esta producción de la fuerza de trabajo misma, la producción de la masa humana que él habrá de explotar. El capital, entonces, no sólo produce capital: produce una masa obrera creciente”[1]. O lo que es lo mismo, sabemos que el trabajo doméstico y de cuidados es necesario para el capitalismo, en la medida en  que este trabajo gratuito hace posible que el capitalista se asegure la reproducción tanto de la fuerza de trabajo como de su ejército industrial de reserva, es decir, le otorga material humano explotable y siempre disponible a la vez que produce los bienes útiles necesarios para su existencia. Todo esto lo que hace es aumentar la plusvalía mediante el ahorro que le supone no invertir directamente, y con su propio capital, en la reproducción de la fuerza de trabajo.

¿La huelga como posibilidad o como herramienta?

Sí algo aprendimos de las huelgas que hicieron historia es que una huelga “no se fabrica artificialmente, no se decide al azar; es un fenómeno histórico que, en un momento dado surge de las condiciones sociales (…). Hay que examinar factores y condiciones sociales que originan la huelga de masas en la etapa actual de la lucha de clases”.[2]. O lo que es lo mismo, en los términos de Lenin, es necesario hacer un “análisis concreto de la realidad concreta”. Es desde estos parámetros que creemos necesario profundizar en nuestra reflexión sobre cómo aconteció la jornada de lucha y cómo podría realizarse con éxito esta propuesta de huelga, fechada para la primavera del 2015.

Sin duda las mujeres, las feministas y la izquierda nos encontramos en un momento de especial trascendencia en el que cabe preguntarnos si seremos capaces de recoger la alegría de haber logrado tumbar la contrareforma del aborto propuesta por el ex ministro Gallardón. Tumbarla para transformarla en la fuerza necesaria para avanzar en nuestra lucha contra el patriarcado y el por empoderamiento de las mujeres contando con los centenares, miles de compañeras que salimos a la calle para exigir nuestro derecho al aborto seguro, libre y gratuito.

Las movilizaciones, las jornadas de lucha y las huelgas son para las revolucionarias un elemento de uso estratégico para lo que hay que crear las premisas políticas y organizativas necesarias, pero ¿a qué nos referimos con esto? Siempre ha sido para las marxistas una cuestión prioritaria incluir a los sectores más desfavorecidos y las capas más precarias de la clase obrera en las huelgas de masas, comprendiendo que sin su intervención y participación no sería posible el salto revolucionario. Trotsky polemizaba con el Partido Comunista Alemán, y el ala más reformista del Partido Socialdemócrata llamando a la unidad de las filas obreras con estas palabras: “sin una amplia campaña contra la carestía, por la reducción de la semana laboral, contra la disminución de los salarios, sin participación de los parados en esta lucha, sin la aplicación de la política de frente único, las pequeñas huelgas improvisadas nunca harán al movimiento desembocar en una lucha de conjunto”[3]. Y añadía que, sin el restablecimiento de la unidad sindical este movimiento de masas, esta lucha de conjunto no sería posible.

El movimiento de masas y la estrategia de “lucha desde los márgenes”

El movimiento feminista, pese a estar compuesto por las más variables tendencias, ha sido capaz de unirse, mediante la política del frente único y marchar levantando una misma consigna, golpeando con el mismo puño hasta derrocar una reforma que nos retrotraía a los principios del franquismo. Ésa ha sido nuestra gran victoria reciente. Pero hoy lo que se está planteando en Barcelona es una huelga de masas, “una huelga a la que las mujeres se puedan sumar según sus posibilidades y que refleje las diferentes realidades que nos atraviesan” para lo que será necesario arrastrar tras ese objetivo a las paradas, las amas de casa y las inmigrantes a través de un amplio movimiento de mujeres con la clase trabajadora al frente, que levante un programa capaz de unir a todos los sectores de la clase obrera con un fin compartido: la lucha contra el capitalismo, el patriarcado y las múltiples cadenas de explotación y opresión que nos imponen. Y para llevar este objetivo hasta el final, será necesario el vuelco combativo de los sindicatos que no deben mantenerse al margen si queremos que este llamado a la Vaga de Totes se convierta en un movimiento masivo, capaz de paralizar la cotidiana tranquilidad de los capitalistas.


[1] Marx, Karl, El capital. Libro I Capítulo VI

[2]  Luxemburgo, Rosa. Huelga de masas, partido y sindicatos

[3] Trotsky, León. La estrategia de las huelgas

Encara avui en dia, tot i la creixent onada de lluites i vagues obreres que s’han anat succeint des de la implantació de la reforma laboral sota les exigències de Brussel·les i la OCDE amb catastròfics resultats, continuem patint les nombroses conseqüències del discurs de la fi de la feina, el “postcapitalisme” i la “desaparició de la classe obrera” ancorat en el pensament de l’esquerra autònoma agitat per aires postmoderns, que ens porta a lluitar cap a una deriva sense nord estratègic.

Són diverses les propostes que sorgeixen des de l’interior d’aquesta esquerra més influenciada per l’autonomisme per a visibilitzar el desmantellament dels drets de les treballadores i les treballadores. Sens dubte, una de les propostes més interessants va ser la què es va viure el passat dia 22 d’octubre a Barcelona amb el llançament de la jornada de lluita per la Vaga de Totes, esdeveniment sobre el qual val la pena reflexionar àmpliament, per les que ens considerem feministes i revolucionàries. De fet, no podem sinó estar d’acord i defensar amb fermesa la necessitat de visibilitzar els sectors més silenciats de la societat i lluitar per la re-valorització del paper que compleix el treball reproductiu en el sistema capitalista.

Les dones ocupem, en la lògica capitalista, el lloc que Marx va nombrar exèrcit de reserva. Doncs sense les mares, les cuidadores i les dones de casa, el capitalisme no podria assegurar la seva pròpia continuïtat. Avui sabem que “el capital regula, conforme a sus necesidades de explotación, esta producción de la fuerza de trabajo misma, la producción de la masa humana que él habrá de explotar. El capital, entonces, no sólo produce capital: produce una masa obrera creciente”[1]. O el que és el mateix, sabem que la feina domèstica i de cures és necessària pel capitalisme, en la mesura en què aquesta feina gratuïta fa possible que el capitalista s’asseguri la reproducció tant de la força de treball com del seu “exèrcit industrial de reserva”, és a dir, li atorga material humà, explotable i sempre disponible a la vegada que produeix els béns útils necessaris per la seva existència. Tot això, el que fa és augmentar la plusvàlua mitjançant l’estalvi que li suposa no invertir directament, i amb el seu propi capital en la reproducció de la força del treball.

La vaga com a possibilitat o com a eina?

Si una cosa vam aprendre de les vagues que van fer història és que una vaga “no se fabrica artificialmente, no se decide al azar; es un fenómeno histórico que, en un momento dado surge de las condiciones sociales (…). Hay que examinar factores y condiciones sociales que originan la huelga de masas en la etapa actual de la lucha de clases”.[2]. O el que és el mateix, en termes de Lenin, és necessari fer una anàlisi concreta de la realitat concreta. És des d’aquests paràmetres, que creiem necessari aprofundir en la nostra reflexió sobre com va ser la jornada de lluita i com podria realitzar-se amb èxit aquesta proposta de vaga datada per la primavera de 2015.

Sens dubte les dones, les feministes i l’esquerra ens trobem en un moment d’especial transcendència en el que ens hem de preguntar si serem capaços de recollir l’alegria d’haver aconseguit tombar la contrareforma de l’avortament proposada per l’ex ministre Gallardón i transformar-la en la força necessària per a avançar en la nostra lluita contra el patriarcat i per l’apoderament de les dones, contant amb els centenars, milers de companyes que van sortir al carrer per a exigir el nostre dret a l’avortament segur, lliure i gratuït.

Les mobilitzacions, les jornades de lluita i les vagues són per les revolucionàries un element d’ús estratègic per la qual cosa s’han de crear les premisses polítiques i organitzatives necessàries, però, a què ens referim amb això? Sempre ha sigut per les marxistes una qüestió prioritària incloure als sectors més desafavorits i les capes més precàries de la classe obrera a les vagues de masses, comprenent que sense la seva intervenció i participació no seria possible el salt revolucionari. Trotsky  polemitzava amb el Partit Comunista Alemany i l’ala més reformista del Partit Socialdemòcrata cridant a la unitat de les files obreres amb aquestes paraules: “sin una amplia campaña contra la carestía, por la reducción de la semana laboral, contra la disminución de los salarios, sin participación de los parados en esta lucha, sin la aplicación de la política de frente único, las pequeñas huelgas improvisadas nunca harán al movimiento desembocar en una lucha de conjunto”[3]. I afegia que sense el restabliment de la unitat sindical, aquest moviment de masses, aquesta lluita de conjunt, no seria possible.
El moviment de masses y l’estratègia de “lluita des dels marges”

El moviment feminista, tot i estar compost per les més variables tendències, ha sigut capaç d’unir-se, mitjançant la política de front únic i marxar cridant una mateixa consigna, colpejant amb el mateix puny fins a derrocar una reforma que ens retrotreia als principis del franquisme. Aquesta ha sigut la nostra gran victòria recent. Però avui el que s’està plantejant a Barcelona és una vaga de masses, “una vaga a la què les dones es puguin sumar segons les seves possibilitats i què reflecteixi les diferents realitats ens travessen”, per la qual cosa serà necessari arrossegar darrera d’aquest objectiu a les parades, les dones de cassa i les immigrants a través d’un ampli moviment de dones amb la classe treballadora al capdavant, que porti un programa capaç d’unir a tots els sectors de la classe obrera amb un objectiu compartit: la lluita contra el capitalisme, el patriarcat i les múltiples cadenes d’opressió que ens imposen. I per a portar aquest objectiu fins el final, serà necessaria la implicació combativa dels sindicats que no han de mantenir-se al marge si volem que aquesta crida a la Vaga de Totes es converteixi en un moviment massiu, capaç de paralitzar la quotidiana tranquil·litat dels capitalistes.

[1] Marx, Karl, El capital. Libro I Capítulo VI

[2]  Luxemburgo, Rosa. Huelga de masas, partido y sindicatos

[3] Trotsky, León. La estrategia de las huelgas

Marta Clar

Estudiante de antropología en la Universitat de Barcelona.

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