Trabajadoras de Coca Cola en lucha ¡Nosotras decidimos!

Trabajadoras de Coca Cola en lucha ¡Nosotras decidimos!

Eva vino con sus dos hijos, que también son sobrinos de Virginia, y llevan camisetas llamando al boicot a Coca Cola. María tiene a su pequeña beba en brazos. Teresa y Marisa son del grupo que hace más tiempo que trabajan en la empresa. Virginia lleva trabajando en planta 25 años y desde que comenzó la lucha está presente en todas las manifestaciones. Idoia, Raquel y Vida completan el grupo, al que más tarde se suma Mercedes, superando un atasco del tráfico. Gema llamó a todas para confirmar la entrevista. Algunas trabajan en Coca Cola, otras son familiares de trabajadores, pero todas están unidas en la lucha. Mientras conversamos, la emoción irá apareciendo en muchos momentos, porque es mucho lo que está en juego. Cuando una habla las otras escuchan atentas, si es necesario se animan, y también hay aplausos. “Es que hay algunos días más difíciles que otros, todas los pasamos, y tenemos que apoyarnos”, dice Teresa.

“Yo tengo aquí toda mi vida”

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Marisa trabaja hace 25 años en atención al cliente. “Tengo dos hijos, estoy separada, uno ya está independizado pero vive en Alemania, es muy jovencito, mal vive en Alemania. Y tengo una hija que está estudiando todavía.”
Le preguntamos cuál es su parecer sobre las relocalizaciones que ha ofertado Coca Cola como parte del plan de cierres y despidos. “Yo ni siquiera me lo he planteado eso… No me hace nada de ilusión tener que cambiar toda mi vida e irme a vivir a Barcelona o a Sevilla… Yo tengo aquí toda mi vida: mi casa, mi hipoteca, mi hija que está estudiando… Irme sola, no podría…”
Teresa la interrumpe: “Pero además seguro que no puedes cambiarte… Hemos visto los puestos y es una trampa total y absoluta. Porque para nuestro puesto sólo habría en total 22 plazas en Sevilla. Y suponiendo que nos apuntáramos, luego se pueden permitir el lujo de decirte que no reúnes las condiciones del perfil que piden y entonces “voluntariamente” te dejan en el paro… o sea, que por mucho que digan, ¡nos echan!”
Marisa: “Si, encubiertamente son despidos”
Virginia: “Encubiertamente” no, ¡son despidos, directamente!
Todas coinciden: si, son despidos.
Virginia: “Y luego quedaremos, cuando no se acepten esas falsas reubicaciones, como si no quisiéramos trabajar. Van a decir “Madrid no quiere trabajar” y eso no es cierto: ¡Madrid quiere trabajar! Pero en la fábrica de Madrid, y con las mismas condiciones que tenemos ahora. Nos ha costado muchos años conseguirlo…”
Teresa: “Y si es “voluntario”, pues no nos queremos ir, queremos quedarnos donde estamos.”
Marisa: “Lo que yo decía es que tengo la hipoteca aquí, y si yo me tengo que ir a otro lugar a vivir, tengo que vivir sola, lo que me parece terrible, tener que estar viviendo sola, venir los fines de semana… ¿Y con qué salario? ¿Con un salario mucho más bajo? Por más que nos den 500 al mes por dos años, que es lo que ellos ofrecen, aún así no se va a llegar a mi salario actual.”
Virginia: “Luego hay otro problema. ¿Quién nos asegura que la planta donde vayamos va a seguir abierta? ¿Y que no van a seguir haciendo otros EREs? O sea que podemos estar allí y dentro de un año tener la misma papeleta que ahora mismo… Porque no aseguran que esa planta siga abierta… Yo pienso que en dos años Fuenlabrada la abren, pero con otros salarios. El tema es ese, la precariedad laboral, y con Fuenlabrada, que tiene el convenio mejor de todas las embotelladoras, se van a cargar al resto. Va a ser en escala: ha empezado en Madrid y van a seguir absolutamente todos.

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La fábrica de la in-felicidad
La beba de María tiene 5 meses, y durante la entrevista no llora ni una vez. El cierre de la planta de Fuenlabrada la dejaría sin trabajo no sólo a ella, que es trabajadora eventual hace 7 años, sino también a su marido, que trabaja allí hace 10.
“Nosotros trabajamos los dos allí, vivíamos en Madrid antes, pero al trabajar los dos allí nos hemos comprado una casa al lado del trabajo hace un año y medio, porque confiábamos en esta empresa, nunca te planteas que pueda cerrar Coca Cola… Y de repente llegan y te cierran. Yo estoy eventual pero mi  marido está allí fijo. Y con lo que dicen de los traslados… ¿A dónde me voy a ir yo con dos hipotecas?, sobre todo que no sabes en qué condiciones te vas a ir. Nosotros tenemos que encontrar dos trabajos, no uno, y con un bebe de cinco meses, pagando vacunas, pagando de todo…”  Mientras María habla no es posible dejar de mirar a la beba que tiene en brazos, las miradas de todas se cruzan compartiendo el sentimiento de dolor e indignación.
María continúa, “Esto es lamentable, y es sólo por ambición y por querer llenarse más los bolsillos, porque si Sol Daurella viera nuestros casos creo que no tendría narices en cerrar la fábrica… ¡Sólo por ambición!”

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Eva es la esposa de un trabajador de Coca Cola y cuñada de Virginia. Nos cuenta cómo se siente en el momento actual: “Luchar para que la planta de Fuenlabrada  no cierre es nuestro mayor objetivo y creemos que entre todos se va a conseguir.”
Al mismo tiempo, la incertidumbre es muy grande: “Ahora mismo mi hija termina con 12 años el colegio y en Marzo me tengo que preguntar a dónde la llevo, ahora mismo no lo sé.”
“No sabemos lo que va a pasar. Ella me pregunta “¿Mamá dónde voy a ir? ¿Voy a seguir con mis amigos? ¿Voy a ir al mismo instituto que  mi amiga desde los tres añitos?” ¿Y qué le dices a una niña de 11 años con su futuro  por delante? El otro día ella me preguntaba que para qué iban a estudiar, y yo le dije “Hija, cómo que para qué hay que estudiar”, “Si mamá, tu siempre me dices que hay que estudiar mucho para conseguir un buen trabajo, y papá tenía un buen trabajo, y a papá igual le echan a la calle.”
¿Qué se le dice a un niño cuando pasa esto en una empresa dónde creíamos que se iban a jubilar, una empresa que decía que era un lugar de conciliación de la familia? (…) ¿Qué puedes esperar de una empresa así, que lo único que quiere es ganar, y ganar, y ganar más dinero, y las prestaciones de los trabajadores echarlas por los suelos?  Ahora mismo mi futuro no lo sé, un futuro de incógnita, un futuro de infelicidad, porque llevamos un mes y pico en mi casa todos luchando, eso sí, con muchas ganas de luchar para que la fábrica no cierre. Pero con tristeza por todos los lados, porque no sabemos lo que va a pasar.”
Teresa trabaja en Coca cola hace 35 años. Su padre trabajó allí antes que ella. Nos dice: “Yo no tengo hipoteca, tengo mi casa pagada. Mi hijo tiene 25 años y está empezando a trabajar, precariamente como todos… Pero están mis padres, enfermos, a los que ayudo, y a los que les tengo que dar dinero para que una chica los pueda cuidar las 24hs del día. Yo no me puedo ir y dejar a mis padres solos. Mi hermana trabaja en Fuenlabrada también, y entonces las dos estamos con la misma situación. Ya no solamente es si tienes una hipoteca, o es el dinero, son muchas cosas. Es que tu vida está aquí, y no tienen derecho a acabar con ella.
Idoia es joven, no tiene hijos, está soltera y se le nota mucha fuerza en la voz. “Soy de las primeras mujeres que están trabajando en la plantilla de producción, lo cual fue bastante difícil porque Coca cola siempre fue una empresa por y para hombres en la parte de producción. Pues poco a poco nos hemos ido haciendo un fuerte en el área de calidad, y poco a poco en todas las áreas ha ido habiendo una mujer.”

idoia peq
Comparte con sus compañeras la opinión de que las recolocaciones que propone Iberian Partners son una trampa: “No se qué salario tienen, no sé qué convenio colectivo me ofrecen, no conozco las condiciones. Y luego, si lo solicito, no sé si voy a cumplir o no el perfil. Yo soy técnico de laboratorio, pero no sé si ellos quieren que yo sea Licenciada, hable 2 idiomas y tenga 3 Master, o qué… Porque luego la criba la hacen ellos. Por lo que yo no puedo arriesgarme hoy en día a irme a otra planta, que no sé ni el salario, ni el convenio, no sabemos absolutamente nada. Y me dicen que si quiero me voy “voluntariamente”, y si no, me echan a la calle con 33 días…”
“Por lo menos esta es mi situación personal.  Yo no tengo la situación de los demás compañeros, no tengo esas cargas familiares, pero yo no sé en qué condiciones me iría, ni que convenio, ni qué salario… Por lo tanto, yo, me quedo en Fuenlabrada.”
Gema se emociona después de escuchar la historia de cada compañera, y cuando habla expresa en forma clara el sentir de la mayoría de las presentes:
“¿Pues por qué me parece tan injusto? Porque yo tengo dos hijos, la mayor tiene cinco años, ¿cómo le explico yo a mi hija que se tiene que separar de su familia, de sus amigos, y hasta puede incluso que se tenga que separar de su padre? Porque yo tengo mi trabajo aquí en Madrid, el cual me costó muchísimo, porque yo soy de Alicante, y para llegar al trabajo que ahora tengo tuve que pasar primero por un trabajo muy precario (…), y me parece súper injusto que todos estos trabajadores, que a todos se les llenaba la boca de decir que trabajaban en coca cola, ahora tengan que estar en esta situación, que te obliguen a irte a la calle, porque es un despido forzoso.”

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Virginia está indignada y quiere desmentir las declaraciones del director de Relaciones Institucionales de Coca-Cola Iberia, Juan José Litrán, quien hace unos días dijo que Coca Cola apoya la “generosa” oferta de Iberian Partners (la embotelladora) a sus trabajadores mediante el ERE, afirmando cínicamente que la oferta permite que “cualquiera que quiera trabajar tenga un puesto”.
Virginia: “¡A mí me parece totalmente indignante que un señor de esa responsabilidad me diga esto! ¡Los de Madrid si queremos trabajar! Lo que pasa es que luego tendrán mucha pasta para hacer unas campañas publicitarias y que en Madrid quedemos como unos vagos. “
“Dicho todo esto, suponte que vamos a aceptar el traslado: vamos a tener que competir con nuestros propios compañeros por unos puestos. Pero imagínate que lo consigo y me voy con mi hija, tengo unos salarios que a lo mejor me van obligar a vivir en una pensión con derecho a cocina. Yo me voy con mi hija, imagínate a Cataluña, allí la mayoría de los coles exigen el catalán, quiere decir que el primer año mi hija va a suspender el curso, la voy a avocar a la pobreza y la voy a avocar a una situación muy incómoda para una niña de 9 años. […] O sea, que vamos a tener desarraigo económico, desarraigo de familia, e imagínate como se me pone a mí los pelos de punta cuando mi hija me venga llorando y me diga que suspende, porque ahora saca muy buenas notas.”
“Entonces yo como madre me siento indignada, entendemos que es por avaricia, la empresa Coca Cola que siempre se ha presentado como la empresa de la felicidad, nos ha convertido familiarmente en infelices a todos, y simplemente por avaricia…”
La empresa que vive de la imagen
Desde que comenzó el conflicto, Iberian Partners y Coca Cola España vienen realizando declaraciones en los grandes medios de comunicación para contrarrestar y minar la fuerza de la lucha de los trabajadores. Todo el tiempo hacen circular falsos rumores queriendo presentar el ERE de cierre de las plantas y los más de 1200 despidos como una “oferta generosa”. Estarían especialmente preocupados por la campaña de boicot a la marca que ha cobrado una enorme difusión en las redes sociales y entre los consumidores. Las empresas se niegan a dar cifras sobre la caída del consumo, y Pepsi tampoco ha difundido datos de sus ventas, en un pacto de silencio entre capitalistas. Pero este silencio no hace más que confirmar que la campaña de los trabajadores y trabajadoras de Coca Cola ha recibido mucho apoyo. Sin embargo, son conscientes de que están enfrentando a un gigante con recursos multimillonarios en los medios de comunicación.
Virginia: “A mí me preocupaba una cosa, y es cómo vamos a quedar los trabajadores cuando decidamos que no queremos irnos. Coca cola tiene tantísimo dinero y va a hacer una campaña informativa a todos los consumidores y ciudadanos. Desde aquí pedimos que no se les crea nada de lo que dicen, hasta que un trabajador de Fuenlabrada, los realmente implicados, diga  qué hemos conseguido. Pedimos por favor que no se les crea. Nos están embaucando con mentiras, y tratan de engañar a los ciudadanos que nos están apoyando. Y están realmente preocupados por ese apoyo.”
Mercedes, delegada de CCOO, aporta datos impactantes sobre la cantidad de dinero que la empresa lleva gastados en agencias de comunicación desde que comenzó el conflicto: “La palabra exacta es que son unos sinvergüenzas. Porque quieren echar a 1190 trabajadores para ganar 23 millones de euros, y se gastan 40 millones de euros en machacar contra los trabajadores y lo que lo que por nuestros pequeños medios podemos hacer…”
Idoia: “Lo que pasa es que Coca Cola, como vive del marketing y tiene muchísimo dinero, es una empresa multimillonaria, una empresa multinacional en todo el mundo, aprovecha los medios de comunicación, los cuales tenemos vetados, en los cuales no se nos hace eco, y aprovecha para poner a la opinión pública en contra nuestra. Es decir, sacan en los medios de comunicación todas las supuestas ventajas que nos ofrece… que va a haber 481 recolocaciones, que va  haber cero despidos… ¡Eso es mentira!”

La lucha sigue

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Mercedes: “Los trabajadores de coca cola estamos de forma permanente en manifestaciones, promoviendo que la lucha se visualice, en medios de comunicación, y demás. Y ellos esperan que esto se acabe el día 11 que es cuando se acaba su plazo. Pero no es así. Nosotros tenemos preparado un calendario de actividades que en principio llega hasta el 30 de marzo. Entre esas actividades tenemos marchas, concentraciones, concentraciones en la puerta de la embajada de EEUU, en la oficina central de coca cola Iberian Partners. Todo lo que hemos estado haciendo, seguimos haciéndolo, y sobre todo seguimos manteniendo nuestro campamento base, nuestro campamento cero, en Fuenlabrada.”
“No ha terminado, al contrario, se le avisó a la empresa que el 21 de febrero si no se llegaba a un acuerdo en condiciones y se retiraban los cierres, empezaba la guerra. Esa guerra en la que ellos nos metieron el día 22 de enero cuando nos dijeron que nos cerraban.  Ellos han declarado la guerra, han tenido muy mala fe, y en la guerra hemos entrado.”
Las trabajadoras de Coca Cola no quieren que nadie tenga el derecho a decidir sobre sus propias vidas. “Es que tu vida está aquí, y no tienen derecho a acabar con ella” nos decía Teresa. Y también comparten con millones de mujeres la lucha para poder decidir sobre nuestro propio cuerpo. En las primeras semanas de febrero las vimos en las manifestaciones contra la Ley Gallardón, por el derecho al aborto libre y gratuito. También estuvieron compartiendo las calles con las trabajadoras de la sanidad de Madrid, de Telemadrid, con las plataformas contra los desahucios, bomberos y trabajadores del metro, en las presentaciones de las marchas de la dignidad del 22M y en actos solidarios con la lucha de Panrico en Barcelona (como el que se realizó en las sede de Diagonal el pasado 14 de febrero).
En pocos días todas sus rutinas diarias se han transformado. Cada día hay que aprovecharlo, nos dicen, para alguna actividad, no importa si llueve o truena, porque la lucha sigue. El próximo 8 de marzo estarán presentes en la manifestaciones junto a miles de mujeres y sus compañeros. En las redes sociales circula un video que han grabado para convocar a apoyarlas este 8 de marzo.
Mercedes: “Lamentablemente estamos en un momento grave de involución de derechos, derechos que obviamente quienes más estamos pagando somos las mujeres. Lo del aborto es una manifestación de esto” (…) “Promueven reformas laborales en la cuales las que más pagan las consecuencias son las mujeres.”
“Comentábamos con las compañeras más mayores que hace 30 años estábamos haciendo lo mismo, estábamos en la calle pidiendo el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo.”
Virginia: “¿Por qué vamos a estar el día 8 en la calle? Porque pensamos. Pensamos y queremos decidir. Por lo cual yo invito a todas las mujeres a que ese día se nos vea. Porque tenemos, todavía, que luchar por nuestros derechos. “
“Entonces, señoras, señoritas… ¡todas a la calle, a defender nuestros derechos!”

Josefina Martinez

Periodista en izquierdadiario.es. Madrid.

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