Revolución Rusa y LGBTI: auge y caída de la liberación del deseo

Revolución Rusa y LGBTI: auge y caída de la liberación del deseo

Hace cien años, las trabajadoras y trabajadores rusos revolucionaron sus vidas y su forma de pensar y dieron sus primeros pasos hacia la construcción de una nueva sociedad poniendo en cuestión todas las normas y la moral imperante.

Organizada por Pan y Rosas y el Sindicato de Estudiantes de Izquierdas, esta charla-debate pretende repasar las lecciones que nos ofrece la Revolución Rusa para luchar contra la opresión de género, clase y LGBTIfobia y por la liberación afectivo-sexual de toda la humanidad hoy en día, pero también analizar el desarrollo de experiencias similares en el tiempo y el espacio.

Los bolcheviques acabaron con todas las leyes en contra de la homosexualidad en diciembre de 1917, dos meses después de la Revolución de octubre. Esta decisión fue tomada como parte integrante de las actividades del nuevo sistema y de la revolución social.

La despenalización de la homosexualidad en la URSS: un hito en la historia de la liberación sexual

“La legislación soviética declara la absoluta no interferencia del Estado y la sociedad en las cuestiones sexuales, mientras nadie sufra daños físicos ni se perjudiquen sus intereses. Respecto a la homosexualidad, sodomía y otras formas de placer sexual, que en la legislación europea son calificadas de ofensas a la moralidad, la legislación soviética las considera exactamente igual que lo que se conoce como relación ‘natural’” Doctor Grigori Batkins, Comisario de la Salud

Además de eso, se legalizó el aborto y se hizo libre y gratuito, se despenalizó la prostitución, se garantizó el divorcio, y las viejas leyes que regulaban el matrimonio y la mayoría de edad fueron abolidas, así como el concepto de ilegimitidad de los hijos. Al mismo tiempo, se crearon comedores y guarderías colectivas, transmitiendo esa carga de trabajo del hogar a la vida pública.

En 1919 se crearía el Zhenotdel, una agrupación de mujeres impulsada por las bolcheviques para fomentar la autoorganización y educación de las mujeres. Así mismo, sería nombrada la primera ministra de la historia en el gobierno revolucionario posterior a la Revolución de Octubre, como Comisaría del Pueblo para la Asistencia Pública y como Comisario de Asuntos Exteriores se designó en 1918 a Georgui Chicherin, abiertamente homosexual.

Eran años de intensos debates y experimentación, donde la emancipación de las mujeres, la liberación sexual y la transformación de las relaciones personales se pensaban como parte de la lucha por la construcción del socialismo. Pero para llegar a ese punto, había que conquistar para las mujeres y las personas LGBTI la igualdad plena, no solo ante la ley, sino, sobre todo, ante la vida.

En los años posteriores a la revolución se multiplican los debates y las experiencias sobre la sexualidad, el amor libre, la monogamia, la familia. Respecto a estas cuestiones la posición de los revolucionarios no fue generalmente la de “legislar” sobre un modo u otro de relacionarse, sino la de combatir frontalmente la ideología y moral burguesas que impedían cualquier unión verdaderamente libre.

La Revolución rusa y la transformación de las relaciones personales

Se crearon ligas del amor libre, manifestaciones de naturistas (como la registrada en Moscú en 1922 bajo el lema “amor, abajo la vegüenza”) bodas de más de dos personas (como la del poeta Maiakovsky con el matrimonio Brik) entre otras experiencias más allá de la moral burguesa tradicional.

A iniciativa de Alexandra Kollontai (que cuenta con una extensa obra sobre emancipación femenina) el Comisariado de la Asistencia Pública se asoció con la Liga Mundial por la Reforma Sexual, con base en Berlín y encabezada por Magnus Hirschfeld, que la vincularía con las campañas por la emancipación homosexual en Europa Occidental.

En la Alemania de la Revolución de 1918 se desarrollaba uno de los más fuertes movimientos LBGTI de la época, que en plena revolución pidió la aplicación de las nuevas leyes soviéticas que despenalizaban el delito de “sodomía” que aparecía en los códigos de toda Europa, algo que el SPD rechazaría en el momento de aplastar la revolución.

“La crisis sexual de la juventud es la crisis del orden social burgués”

El avance de la burocratización de la URSS y el ascenso del estalinismo supusieron el retroceso en materia de derechos LGBTI. Cuando se publicó la Gran Enciclopedia Médica en 1929, la homosexualidad había sido totalmente ‘patologizada’.

Llegó el retroceso en las conquistas de las mujeres, la repenalización del aborto, la prostitución y en 1934 la penalización con 8 años de cárcel de la homosexualidad, junto con olas de suicidios de personas LGBTI y persecuciones en San Petersburgo, Odessa y otras ciudades. Esto suscitó la oposición de buena parte de los bolcheviques, como es el caso de la revolucionaria alemana Clara Zetkin, quien intervino a favor de alguna de las víctimas.

El estalinismo y la pesada herencia homofóbica

Tras abolir la sección femenina del partido bolchevique, la maquinaria de propaganda estalinista lanzó una promoción de la vuelta a los viejos valores patriarcales y la familia:

La élite de nuestro país, lo mejor de la juventud soviética, está integrada, como regla general, por excelentes padres de familia que aman apasionadamente a sus hijos. Y viceversa: el hombre que no se toma en serio el matrimonio acostumbra a ser un mal trabajador y un dudoso miembro de la sociedad” Pravda

La Oposición de Izquierda, encabezada por Trostky, llamará a este proceso el “Thermidor en el hogar”, una reacción en toda regla a lo que había sido conquistado en la Revolución de Octubre en materia de emancipación femenina y liberación sexual.

El motivo más imperioso del culto actual a la familia es, sin duda alguna, la necesidad que experimenta la burocracia de una jerarquía estable de las relaciones sociales y de una juventud disciplinada por cuarenta millones de hogares que sirvan de puntos de apoyo a la autoridad y al poder.” La Revolución Traicionada, León Trotsky

Ven a conocer esto y mucho más este miércoles 25 a las 19hen el Aula VII de la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza, para levantar las banderas de una perspectiva de lucha por la libertad sexual indisolublemente ligada a la pelea revolucionaria por erradicar toda opresión.

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