Mujeres feministas imputadas por la “procesión del santísimo coño insumiso”

Mujeres feministas imputadas por la “procesión del santísimo coño insumiso”

Las tres mujeres encausadas forman parte de la Asociación Aquelarre Feminista Sevillano y se les acusa por haber portado en modo de protesta una gran vagina de plástico en la manifestación del pasado 1 de mayo en 2014, y en otra previa en abril contra el despido laboral de una mujer por razones homófobas. El juzgado de Instrucción número 10 de Sevilla les ha citado a declarar en febrero del próximo año.

Por el mismo proceso judicial aún permanecen imputados los dos sindicalistas Félix Cervera, Secretario de la Organización de la CGT en Andalucía, y Miguel Sevillano, secretario general de la CGT en Sevilla por haber convocado las manifestaciones.

La denuncia procede de la Asociación de Abogados Cristianos, calificada de integrista y ultraderecha por muchos colectivos. El motivo que alegan es por considerar que en las manifestaciones ’se recreaban procesiones de Semana Santa escenificadas en tono de burla’ y criticando a la simbólica vagina de plástico por asemejarse a la Virgen.

Dicha Asociación, fiel amiga de la Conferencia Episcopal y de la Iglesia Católica del Estado Español, ya protagonizó demandas parecidas que vulneran la libertad de expresión. A la vez que impulsó otras campañas reaccionarias, como por ejemplo contra el derecho al aborto.

Si bien no se podría esperar otra cosa de una organización semejante, lo que más sorprende es que una denuncia así haya llegado a los tribunales y que el proceso aún siga en pie con estas nuevas imputaciones.

El abogado que lleva el caso, perteneciente a la cooperativa Jarsia, ya anunció que solicitará el archivo de las actuaciones y denunció ’’ la utilización banal y basada en intereses políticos predemocráticos del derecho penal’’.

Recordemos que para interponer la denuncia, la Asociación de Abogadas se ampara en retrógrados artículos del Código Penal como el art.522. La permanencia de tales reglamentos se alega a la excusa para evitar la ofensa de los sentimientos religiosos, que permite penalizar, incluso con cárcel, a cualquier expresión contraria a la Iglesia Católica.

El asombro e indignación también se expresó en las redes sociales con diversos twits que calificaban este ataque como propio de otra época, y denunciando la relación entre la institución católica y la Justicia.

Casos como este muestran el gran peso que sigue teniendo la Iglesia en el Estado español, una de las instituciones que más beneficios económicos recibe, conformándose así una alianza criminal que permite con total impunidad a importantes obispos y otros representantes eclesiásticos y políticos, hacer escandalosas declaraciones homófobas, machistas y que enaltecen la violencia de género; mientras se reprime a las mujeres y al movimiento feminista por expresarse y reivindicar sus derechos.

Àngels Vilaseca

Empleada doméstica precaria, Barcelona

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