Pastora Filigrana: “Cuando haces políticas de derecha, creas subjetividad de derecha y te gana la derecha”

Pastora Filigrana: “Cuando haces políticas de derecha, creas subjetividad de derecha y te gana la derecha”

El debate organizado por la agrupación de mujeres Pan y Rosas y la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT), en el marco de la gira europea “Por el pan y por las rosas” de Andrea D’Atri, feminista revolucionaria argentina, dejó destacados momentos en las intervenciones de todas las ponentes. Aquí transcribimos la mayor parte de la intervención de Pastora Filigrana, quien dio inicio a su ponencia diciendo que estaba “muy contenta de estar aquí, porque normalmente no hay espacios para debatir sobre el feminismo de clase, antirracista y como respuesta al fascismo”.

VIDEO COMPLETO DEL DEBATE | “El feminismo no puede ser otra cosa que anticapitalista, antirracista, antifascista y de clase”

Filigrana reivindicó que “el feminismo no puede ser otra cosa que de clase, antirracista y antifascista” y el “esfuerzo intelectual de hilar estos discursos” y no dejar “que nos arrebaten la idea de un feminismo como una teoría emancipadora hacia la justicia social”.

Destacó dos elementos centrales y novedosos respecto al movimiento de mujeres: por un lado, que “el movimiento feminista comienza a ser de masas”, un fenómeno que “hubo en los años 70 y 80 pero se institucionalizó gran parte del feminismo”. Y ahora se vuelve a instaurar como algo “fuera de la institución y como algo mayoritario”.

Esto tiene el peligro de que “el neoliberalismo siempre intenta mercantilizar o repropiarse de este tipo de fenómenos a fin de parar su fuerza transformadora” y entonces “aparece (Patricia) Botín declarándose feminista, y el feminismo es como ser del Betis”.

“Ante esto hay que articular respuestas, sino gran parte de la potencia transformadora del feminismo puede quedar reducido a una identidad, una tendencia o una moda”.

El otro elemento es que el feminismo empieza a profundizar en la raíz de los problemas que padecen las mujeres, en oposición a otros discursos “más institucionalizados”, enfocados en “la igualdad en determinados ámbitos” o la “representatividad”. “Esto no es un error del sistema, no es que el neoliberalismo está dejando afuera a las mujeres por una cuestión coyuntural, sino que esto es estructural”. “Verdaderamente hay una estructura que está impidiendo la igualdad material de las mujeres: el orden socio económico”.

Filigrana advirtió que “siempre ha habido feministas anticapitalistas”, pero ahora estos discursos comienzan a ser “más compartidos”. “Esto no va de reformar determinadas cuestiones” sino que va de “cambiarlo todo”, porque el patriarcado y el capitalismo van de la mano”.

El movimiento del 8M empieza a declararse “antirracista, anticlasista, antifascista” y esto es todo “una novedad” aseguró, pero advirtió que hay que “explicar” y “entender” por qué reivindicaciones como el cierre de los CIE o la derogación de la ley de extranjería son reivindicaciones feministas.

El feminismo no puede ser otra cosa que de clase, porque si el objetivo del feminismo es lograr “la igualdad material en el acceso a los bienes necesarios para la vida de hombres y mujeres”, esto es imposible alcanzarlo “dentro de la actual lógica de ordenación económica del mundo, sustentada en la sustracción sistemática de bienes materiales e inmateriales” de una pequeña parte de la población sobre la mayoría.

“Ninguna reforma dentro de estas reglas de juego puede garantizar de forma universal y permanente que todas las mujeres tuvieran acceso a los recursos para la vida digna para siempre”.

“Por esta misma lógica es imposible que el feminismo no sea antirracista. El racismo es institucional, no es una cuestión individual de tolerancia de una persona sobre otra” sino “una estructura de poder donde se establece lo blanco como un paradigma superior” y todo el resto “está inferiorizado en la escala humana”.

“Al poder le interesa mucho que el feminismo se despoje de este tipo de cuestiones”, porque “mientras el feminismo fuera algo que es reapropiable de manera cómoda por el poder, es decir con una ley de igualdad, con cuotas de paridad en representación política o cuotas de paridad en la dirección de las empresas, o algunas políticas concretas de mejora para las mujeres, no hay problema porque tu no estas cuestionando el modelo, y por lo tanto no estas cuestionando el modelo que sostiene los privilegios del poder. No hay problema, el feminismo está bien. Hasta hace nada el feminismo era el día de la mujer, el día de la mujer donde se regalan rosas. Mientras esto sea así, no hay problema”.

“¿Qué ocurre cuando el feminismo toma estos fenómenos que vengo describiendo? Cuando de repente es de masas, ya no es de cuatro local es un centro social ocupado. Ya no es un feminismo del área de las mujeres de tal partido, o la consejería por la igualdad para cuatro políticas, sino que de verdad están saliendo a la calle miles de personas muy cabreadas. Esto no es el 8M regalándole a tu esposa, a tu madre y a tu compañera una flor por ser mujer. Esto ya empieza a poner peligro. Y más cuando de repente comienza a declararse anticapitalista, antirracista, anticolonial, poniendo en cuestión todo esto que vengo contando. Cuando al sistema no le funciona la apropiación, cuando no puede integrar la protesta, comienza la represión”.

“Por eso el auge de este discurso antifeminista liderado precisamente por las posturas más ultras, de ultraderecha de este país. Este discurso de Vox pero que también se contagia a la derecha liberal, al PP, a Ciudadanos y empieza a extenderse. En mi análisis es una respuesta a un feminismo que ya no pueden comprar por el día de la mujer y empieza a poner el dedo en la llaga verdaderamente de los problemas. Cuando el feminismo empieza a decir el cierre de un centro de internamiento también es feminista, ponerse delante de un desahucio también es feminista, la huelga de taxi también es feminista, y ponerse en contra de la turistificación de los barrios también es feminista, ojo, a esta gente hay que hacerle una respuesta a la altura de las circunstancias. Ante esto es cuando surgen los monstruos con este discurso antifeminista tan violento”.

“En Andalucía lo que habéis visto tiene muchos análisis, tengo ya dos minutos y no voy a poder contar mucho más. Pero lo que ha pasado en Andalucía y que va a pasar aquí en unos meses, creo que hay que entenderlo desde una mirada feminista y de cómo la política contra las mujeres termina llevando al fascismo al poder. En Andalucía a gobernado 40 años el PSOE, que tiene un electorado en gran parte con una conciencia de izquierda, sobre todo el medio rural andaluz. O sea, la gente que vota al PSOE está votando contra el fascismo todavía, piensa que está votando contra el fascismo. Sin embargo, el PSOE lleva años haciendo una política neoliberal de recortes, de desmantelamiento de lo público, que ha perjudicado a mucha gente, especialmente a los colectivos más vulnerables como las mujeres. Y ya si me metes en la transversalidad de mujeres del medio rural, de mujeres de la periferia o mujeres racializadas, mujeres gitanas o mujeres migrantes, pues aún se ve más claro como quitar todo lo público, el desmantelamiento de lo público, afecta a las mujeres”.

“En un estudio muy bueno pero que no está actualizado -porque en estas cosas no quieren invertir mucho-, que es del 2015 de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla, que siempre nombro porque es el único que hay, de cómo afectaron todas las políticas del ’austericidio’, los recortes que nosotras llamamos el ’austericidio’ porque verdaderamente mató a las mujeres en Andalucía, porque en Andalucía tenemos una situación económica colonial importante que hay que entenderlo desde ahí. Entonces el PSOE empieza a hacer todo este trabajo. Esto significa quitar comedores públicos, recortar la ley de dependencia, quitar guarderías, privatizar los servicios de limpieza de los hospitales. Todo lo que va en recorte de lo público afecta a las mujeres por dos lados: por uno, porque todo lo que no cubre lo público lo cubren los hombros voluntarios de las mujeres en su casa, o sea si no va una cuidadora porque ya no hay ley de dependencia lo va a cuidar una mujer, en la inmensa mayoría de los casos; y si no hay un comedor escolar, al crío le va a dar de comer su madre en la inmensa mayoría de los casos. Y también porque muchos de estos trabajos de lo social que han sido desmantelados en Andalucía eran realizados por mujeres, mujeres que han venido a engrosar las filas del desempleo exorbitante que hay en Andalucía, que en algunos sitios llega al 44% y esta pobreza que cada vez es más estructural”.

“Entonces claro, se ha legitimado en contra de esto. ¿Qué ocurre cuando tú haces políticas de derecha? Que creas subjetividad de derecha y te gana la derecha. Y si creas subjetividad fascista, ganan los fascistas. Si vas creando bolsas de pobreza, de inferioridad, y cada vez más personas con menos posibilidades de sobrevivir, y esa es tu política, y lo vas legitimando -esto es así, la ley de la selva y que gane el mejor, y mucho emprendimiento y aquí el que vale, vale, y el que no vale, al comedor social- eso crea subjetividad de derecha que se traduce en las urnas y en lo que ha ocurrido. Una extensión de la izquierda super importante que ya no se siente representada por un partido como el PSOE, pero tampoco ha virado a Podemos y a Izquierda Unida, y una derecha que se han mantenido en votos pero que claro, que ahora ya con mucho más discurso y legitimidad social. Cosas que antes contra las mujeres, contra los migrantes, nadie decía en público, ahora lo que decían a las 4 de la mañana en los bares, ahora ya se dice en el Parlamento. Que a lo mejor en número no han crecido, pero en legitimidad social han crecido muchísimo. Esto hay que leerlo de esta manera: hacer política de derecha, hace que gane la derecha; hacer política contra las mujeres y contra los migrantes, hace que gane la derecha.”

“El feminismo yo creo que tenemos que hacer este esfuerzo de entender lo que ocurre, porque las estrategias que tenemos que plantear tienen que ir a dar respuesta a esta problemática concreta que tenemos”.

“Estamos en el camino, yo estoy muy contenta, un feminismo que se considera antirracista es un feminismo que cuestiona al paradigma blanco y la superioridad de lo blanco sobre el resto; y un feminismo de clase es un feminismo que está cuestionando un modelo económico que está dejando a dos tercios de las partes de la humanidad, e in crescendo esas dos terceras partes, fuera del acceso a los recursos para los bienes. Esa es en la línea que entiendo es la que tenemos que plantear la lucha”.

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  1. junio 17, 14:57 El feminismo no puede ser otra cosa que anticapitalista, antirracista, antifascista y de clase

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