Pan y Rosas por el derecho de autodeterminación del pueblo catalán

Pan y Rosas por el derecho de autodeterminación del pueblo catalán

Ante la proclamación de la nueva República catalana, desde Pan y Rosas denunciamos el grave ataque que supone la imposición del artículo 155 por parte del Gobierno de Rajoy. Un golpe institucional que se aplica con el respaldo del PSOE, Ciudadanos, Felipe VI y la UE. Y que ahora dió un salto sin precedentes con el ingreso a prisión de 8 miembros del Govern.

El 155 viene acompañado de la propuesta de elecciones el 21D. Unos comicios impuestos por el Partido Popular, que no tienen otro objetivo que desconocer la voluntad popular expresada el 1-O y derrotar al movimiento democrático catalán. Es más, se desarrollarán con la mitad del Govern en prisión, imputados por un delito de rebelión, sedición y malversación de fondos, el mismo destino que tuvieron Jordi Cuixart y Jordi Sànchez en la cárcel.

Hoy el movimiento feminista y de mujeres no puede estar al margen de la lucha por el derecho a decidir del pueblo catalán y mucho menos puede desatender la lucha contra los recortes a los derechos democráticos más elementales. Por eso, ante semejante golpe institucional es imprescindible luchar por la ¡Libertad de Presas y Presos Políticos! Porque de consolidarse este ataque brutal contra Catalunya, no cabe duda de que el Régimen del 78 querrá avanzar sobre todas nuestras conquistas en todo el Estado.

Este es un régimen reaccionario que cercena permanentemente los derechos de las mujeres, basado en la más profunda desigualdad del sistema capitalista y su alianza con el sistema patriarcal que permite que avancen los feminicidios, la violencia machista y las múltiples violencias, como la precariedad laboral, el paro, los recortes, el racismo y todo tipo de opresiones.

Las mujeres de Pan y Rosas creemos que para derrotar todas las medidas represivas y el 155, es imprescindible una gran movilización que retome la experiencia del 1-O y la huelga del 3-O. Una movilización basada en la extensión de la autoorganización a todos los barrios, centros de estudio y trabajo, a la organización de paros y asambleas, huelgas sectoriales en la administración, educación o medios de comunicación públicos y preparar una nueva huelga general, como ya proponen miles en las concentraciones y algunas entidades.

Las mujeres hemos protagonizado huelgas como la del 8M en todo el mundo, y desde los centros de trabajo y estudio también somos capaces de estar al frente de esta lucha, a pesar de que las direcciones de CCOO y UGT nos dieron siempre la espalda, como lo hacen hoy con el movimiento democrático catalán.

Apostamos por la movilización independiente. Por un lado, Podemos, Izquierda Unida y los “comunes” han criticado el 155, pero nunca reconocieron y defendieron el mandato del 1-O, y no convocaron movilización alguna contra la represión ni se plantearon romper los pactos con los socialistas. Una política que solo ha contado con la oposición de Podem, aunque al precio de que Pablo Iglesias lo interviniera.

Por otro lado, hoy es la dirección del Procés la que está siendo duramente golpeada por las medidas represivas del Estado. Mientras luchamos por su liberación de la prisión y porque se cumpla el mandato del 1-O, tenemos una posición crítica sobre su actitud de “llamar a la calma” y no haber preparado la resistencia.

Debería haberse negado a rechazar las elecciones del 21D, organizado la defensa y resistencia después de la proclamación de la República catalana y la aprobación del 155 en el Senado.

Esto ha sido aprovechado por el Estado para hacerse con el control de la administración catalana y movilizar al españolismo y a grupos fascistas. También expresa que en última instancia a lo que temen es a una movilización que avance hacia las conquistas de demandas sociales, que acabe enfrentando a los propios partidos de la burguesía catalana.

Las mujeres hemos demostrado que solo con la movilización independiente en las calles, junto a la clase trabajadora y la juventud, podemos avanzar en nuestras conquistas. Así lo venimos haciendo contra la violencia machista al grito de “Ni Una Menos” aquí y en el mundo. Y en el Estado español, pudimos derrotar al gobierno del PP cuando quiso recortar el derecho al aborto, conquistado por nuestra lucha, haciendo dimitir al ministro de “justicia” Alberto Ruiz Gallardón.

¿Qué República necesitamos las mujeres, la clase trabajadora y la juventud?

Las mujeres de Pan y Rosas defendemos el derecho a la autodeterminación de Catalunya activamente. Hemos estado en las ocupaciones de los colegios y centros de votación el 1-O y no olvidamos la brutal violencia ejercida por parte de la Policía Nacional y la Guardia Civil, que también se cebó contra las mujeres, con casos de vejaciones de carácter machista y en especial con las mujeres mayores que estuvieron en primera línea para votar y defender las urnas.

Participamos en las asambleas estudiantiles, en las huelgas, en los comités de defensa de la república. Nuestras compañeras trabajadoras inmigrantes han defendido el derecho a votar el 1-O, aunque no podían votar precisamente por ser inmigrantes. Sin embargo, no lo hacemos desde una perspectiva independentista.

A la vez nos preguntamos ¿Cuál es la República que proponen el PDeCat y ERC con el apoyo de la CUP? ¿Qué soluciones daría a las principales demandas y derechos de la mayoría de mujeres? La República que proponen se mantiene en los marcos del mismo sistema de explotación que se legitima en sus múltiples opresiones.

Porque su dirección se compone de los mismos partidos que en el Gobierno de Junts pel Sí aprobaron unos presupuestos neoliberales que mantenían los peores recortes en Sanidad y Educación impuestos durante la legislatura de Artur Mas.

Un desmantelamiento de los servicios públicos, que junto a la no aplicación de la Ley de Dependencia, condenó a la mayoría de mujeres a tener que suplir y asumir las tareas de cuidados en sus hogares de forma totalmente gratuita y precaria. Y paradójicamente, mientras tanto, se siguen financiando con dinero público las escuelas privadas del Opus Dei, que fomentan una educación machista y los valores católicos más retrógrados.

Por otra parte, la Ley de Transitoriedad, aprobada en el Parlament para poder constituir la República, no solo prevé un proceso constituyente con una agenda limitada y dirigido desde arriba, sino que mantiene gran parte la reaccionaria legalidad española, calcando el modelo social y económico del Régimen del 78, condenando a las mujeres a la misma situación de desigualdad y opresión.

Mantiene la Reforma Laboral, que sigue fomentando la precariedad laboral femenina y la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, que actualmente en Catalunya se sitúa en el 26%.

Mantiene la limitada ley contra la violencia machista mientras los feminicidios siguen aumentando de forma alarmante. A día de hoy 87 mujeres han sido asesinadas en Catalunya y en el Estado español.

Mantiene intacta la reaccionaria ley de extranjería que legitima la discriminación contra las personas inmigrantes, afectando aún más gravemente a las mujeres. Cabe recordar que las mujeres inmigrantes «sin papeles» aún no pueden acceder a un derecho tan fundamental como es el derecho al aborto, porque sólo tienen derecho a acceder a la seguridad social en casos de urgencias. Y ni hablar de la relación que se seguiría manteniendo entre la Iglesia y el Estado.

Por todo esto, desde Pan y Rosas, aún sin ser independentistas, estamos convencidas de que solo desde la movilización de la clase trabajadora, las mujeres, la población inmigrante y la juventud será posible enfrentar las medidas represivas que vengan desde el Estado central.

Por ello consideramos que es necesario construir una dirección alternativa al “procesismo”. Las organizaciones de mujeres combativas y de izquierda tenemos que luchar por unir las demandas democráticas más sentidas con las demandas sociales como la lucha contra el paro, la precariedad, la defensa de los servicios públicos, contra la violencia machista y el sistema patriarcal.

Esta es la única forma de defender la República y abrir un proceso constituyente realmente libre y soberano, donde podamos decidirlo todo y que enfrente de raíz los intereses capitalistas y patriarcales que sostienen al Régimen del 78 heredero de la dictadura. Y que también decida qué República queremos. Nosotras queremos una República catalana socialista, porque es la única que puede resolver los graves problemas sociales que afectan a las mujeres y al conjunto de la clase trabajadora.

Es imprescindible que el movimiento feminista y de mujeres de todo el Estado abrace la lucha democrática de Catalunya. Una lucha que no concebimos separada de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud de todo el Estado. Es importante extenderla contra la Corona y el Régimen del 78 al resto del Estado, y abrir así un proceso constituyente que acabe con la Monarquía y abra el camino a una libre federación de Repúblicas Socialistas Ibéricas.

¡Súmate a Pan y Rosas!

 

(veure versió en català)

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