La mujer en el mercado laboral: salarios más bajos y mayor precariedad

La mujer en el mercado laboral: salarios más bajos y mayor precariedad

El día 22 de Febrero es el día de la Igualdad Salarial en la Unión Europea. La consigna “igual trabajo, igual salario” marcó los inicios del movimiento feminista internacional y las luchas de las mujeres trabajadoras que empezaban a incorporarse a la producción. Pero en la actualidad, pese a ser un derecho laboral básico, está lejos cumplirse.

El porcentaje medio de la brecha salarial en el conjunto de la Unión Europea alcanza el 17%, mientras en el Estado español se eleva hasta el 24%, esto significa que las mujeres cobran al rededor de 6.000 euros anuales menos por un trabajo de igual valor. Los números reflejan que la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito laboral está lejos de convertirse en un hecho.

Según apuntan las últimas estadísticas, la brecha salarial de género aumenta año tras año. En términos prácticos, significa que las mujeres trabajan casi dos meses de forma totalmente gratuíta. En el Estado español, cerca del 70% de los salarios mínimos corresponden a las mujeres. Pero para comprender este hecho, cabe preguntarse a qué se debe.

La estrecha relación entre la desigualdad salarial y la precariedad laboral.

El mercado laboral, núcleo de desigualdades y explotación, es un espacio en el que las grandes empresas y entidades financieras promueven distintas formas de organización del trabajo con la finalidad de mantener sus intereses. Para las mujeres, este mercado laboral, además está profundamente marcado mediante una división sexual del trabajo que las úbica en peor lugar. Esta unión entre capitalismo y patriarcado, las hace soportar densas desigualdades.

Hasta el día de hoy, las mujeres siguen siendo las que buscan la conciliación familiar y laboral, asumiendo el impacto que tiene eso sobre las condiciones laborales y salariales. Más del 90% de las personas ocupadas a tiempo parcial para hacerse cargo del cuidado de hijos e hijas, personas mayores o dependientes son mujeres, un hecho que mantiene una estrecha ligazón con los recortes a la dependencia llevados a cabo en el marco de los profundos recortes y las políticas de austeridad, que han sido en los hechos la mejor coartada que han encontrado los gobiernos del régimen para enfrentar los derechos de las mujeres. En el ámbito familiar, ellas dedican una media de 7 horas a los cuidados y una media de 10 horas al trabajo doméstico.

Los contratos temporales son más elevados entre las mujeres, mientras que más del 70% de los contratos tiempo parcial fueron destinados a mujeres, hechos que tiene como consecuencia que, por una parte, las mujeres se jubilen más tarde que los hombres al no poder permitirse económicamente hacerlo antes, y por otra, que las pensiones para las mujeres sean más bajas. Además, este tipo de contratación supone un gran obstáculo para que las mujeres puedan obtener cargos elevados y de decisión.

Según un estudio realizado por la UGT a través de los datos recopilados por la agencia de estadísticas Erostat, las mujeres el 67% de los contratos a jornada parcial frente al 42,81 % de las jornadas a tiempo completo. En ambos casos también ganan menos dinero que sus compañeros. Lo mismo ocurre con los contratos de duración determinada o con los contratos indefinidos en los que las mujeres reciben de media anual 7.124,87 euros menos.

Las más afectadas por la desigualdad salarial son las mujeres encuadradas en “Trabajadores no cualificados” que suponen el 80% de quienes tienen esta categoría laboral. La segregación sexual en categorías diferentes pese a cumplir prácticamente las mismas tareas, es otra forma de mantener la desventaja salarial de las mujeres.

El otro gran obstáculo para las mujeres es sin duda la maternidad. Nueve de cada diez de las trabajadoras embarazadas sufren acoso o presiones por parte de la empresa por este motivo, mientras que el 25% de las trabajad…. El embarazo, es una de las principales causas de no renovación del contrato para las mujeres.

Lo que muestran todos estos datos es que hoy en día las mujeres, que somos la mitad de la población, todavía tenemos que seguir batallando por aquello por lo que hace décadas ya tuvimos que salir a pelear.

Marta Clar

Estudiante de antropología en la Universitat de Barcelona.

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