¿Qué pasa con los menores víctimas de violencia machista?

¿Qué pasa con los menores víctimas de violencia machista?

En agosto de 2015 los menores pasaban a ser reconocidos como víctimas directas de violencia machista. Sin embargo, profesionales de este ámbito resaltaban la falta de formación, recursos y personal para que la ley pudiera implementarse.

Casi dos años después, la situación sigue siendo de desamparo total para estos menores. No hay seguimiento de los casos, ni protocolos específicos. Muchos no reciben la pensión de orfandad porque sus madres no habían cotizado un mínimo de 15 años o porque no estaban apuntadas al paro en ese momento. La reforma de 2015 eliminaba estos requisitos, pero no lo hizo con carácter retroactivo. Es decir, que los menores cuyas madres fueron asesinadas antes de 2015 siguen sin tener derecho a una pensión de orfandad.

El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad empezó a contabilizarles en 2013, registrando a 168 menores huérfanos por feminicidios.

La situación de los menores que sufren violencia machista, en muchos casos se agrava en porque son usados como un arma contra sus madres, si no es que sufren directamente violencia o la presencian. No son pocos los casos de menores asesinados por sus padres con el objetivo de hacer sufrir a sus madres..

Según las estadísticas oficiales 44 menores han sido asesinados por sus padres en la última década; 26 en régimen de visitas.

Profesionales que trabajan con menores víctimas de violencia machista señalan que una parte necesaria es la atención y el acompañamiento. Y no solo en el caso de menores huérfanos. Porque el feminicidio está precedido de otras manifestaciones de violencia machista, y por lo tanto los menores, al igual que sus madres, deben tener apoyo y acompañamiento, y todas las medidas necesarias para romper con esa situación.

El marco del Pacto de Estado y el cinismo del PP

Continúan las reuniones de la Subcomisión Pacto de Estado en materia de Violencia de Género, dependiente de la Comisión de Igualdad del Congreso. Desde enero de este año, esta subcomisión, en la que participan todos los grupos parlamentarios, tiene como objetivo elaborar una propuesta que se presentará en junio planteando medidas para acabar con la violencia machista.

Sin embargo, la “voluntad” de algunos de los grupos parlamentarios choca con su cinismo. Tomo el ejemplo del Grupo Popular (PP) puesto que tumbaron el pasado 8 de marzo, la proposición no de ley de Unidos Podemos para garantizar la pensión de orfandad a todos los menores víctimas de violencia machista. Algo a lo que la ministra Dolors Montserrat se había “comprometido” a garantizar.

Los constantes obstáculos que levanta el PP para frenar los reclamos de mujeres que han sufrido violencia machista o de sus familiares, choca su participación en el Pacto de Estado.

La violencia machista tiene su representación última en el feminicidio; el último eslabón de una larga cadena de opresiones y violencias que afecta a las mujeres, y que se multiplican en el caso de ser mujeres trabajadoras, jóvenes, inmigrantes. La precariedad laboral –histórica para las mujeres y la juventud- o la discriminación en el trabajo, son formas de violencia machista. Profundizadas con las reformas laborales del PSOE, y los recortes en educación y sanidad que obligan a miles de familias trabajadoras a hacerse cargo del cuidado de menores y personas dependientes; recayendo en la mayoría de casos en las mujeres.

El PP que se está intentando vestir las ropas de los reclamos del movimiento feminista y de mujeres es el de la reforma del aborto de Gallardón; el mismo que se abstuvo el pasado noviembre ante la propuesta no de ley de modificar los sistemas de permisos y prestaciones para el cuidado y atención de menores en caso de nacimiento, adopción o acogida; el que vota en el Parlamento Europeo en contra de la educación sexual, de regular la objeción de conciencia o del acceso de la juventud a preservativos; el que deniega reproducción asistida pública si eres soltera o lesbiana. Ese es el PP del Pacto de Estado.

Aquí hablamos solo del PP porque es el que se negó a debatir la medida sobre menores huérfanos por violencia machista. Pero en lo referente al Pacto de Estado, podríamos hablar del resto de partidos que lo impulsan, como PSOE o Ciudadanos. Y de lo limitado que será al estar encorsetado en los límites de este sistema y en el juego político de unos partidos que sostienen el régimen del 78 y el actual orden político, social y económico.

Algo que hay que recordarles a los partidos del Pacto de Estado, es que este no es fruto de su “buen entendimiento” o de “una nueva composición parlamentaria”, dicho por Marcelino Iglesias, del PSOE. Es fruto de la lucha y la movilización de millones de mujeres en las calles.

Las instituciones que están involucradas en el Pacto de Estado, son las mismas que crean y legitiman miles de obstáculos para aquellas mujeres que deciden denuncian cualquier tipo de violencia machista. Las que les dejan vía libre para que nos despidan por quedarnos embarazadas. No confiamos en estas instituciones para que terminen con la violencia machista.

Necesitamos poner en pie un movimiento de mujeres en las calles, independiente de este Estado y de sus instituciones, que exija todas aquellas medidas necesarias para que las consecuencias de la violencia machista y de la opresión a las mujeres no sean tan asfixiantes. Pero al mismo tiempo que denuncie que este sistema capitalista y patriarcal es el que nos oprime y explota.

Veronica Landa

Historiadora y educadora sexual, Barcelona.

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