La ley contra la homofobia en Cataluña es “papel mojado”

La ley contra la homofobia en Cataluña es “papel mojado”

Los datos son preocupantes, desde octubre del año pasado a la actualidad hubo 100 denuncias registradas por el Observatorio contra la homofobia en Cataluña, 50 de ellas en la ciudad de Barcelona. Eso sin contar todos aquellos casos que no han sido denunciados.

Por otra parte, el estudio alerta del aumento de agresiones hacia mujeres lesbianas, que se atribuye a una mayor visibilidad del colectivo.

La mayoría de casos denunciados incluyen todo tipo de agresiones, tanto físicas como verbales, vejaciones y distintas formas de acoso que se dan en la calle, redes sociales, en los centros educativos y de trabajo, y también en los lugares públicos, donde vemos como la LGTBIfobia atraviesa todos los ámbitos de la vida.

A su vez, también es alarmante otro tipo de discriminación y violencia. Como por ejemplo, la “vulneración del derecho de admisión” en locales de ocio como bares o discotecas. Pero aún más preocupante es la discriminación frecuente en instituciones propias de la Administración Pública. Por ejemplo, se expone el caso de los integrantes de una pareja gay que por el simple hecho de besarse en la sala de espera de un Centro de Salud, fueron insultados por el guardia de seguridad.

O el caso de una niña transexual que sufrió bullying en la escuela y donde los profesionales no actuaron debidamente. El Observatorio alerta que la discriminación en escuelas e institutos ha aumentado un 8%.

Datos que revelan como a pesar de que diga la ley, no existen medidas ni protocolos de actuación específicos en aquellos organismos e instituciones que son competencia de la propia Administración.

La LGTBIfobia institucional también está presente en los centros de trabajo y aún se detectan casos de despido por la orientación sexual.

Otro tipo de exclusión muy grave es la “vulneración del derecho sexual o del derecho reproductivo”. Por ejemplo, expone el caso de dos mujeres lesbianas a las cuales se les negó el derecho de reproducción asistida por ser homosexuales. O el caso de una mujer transexual a la que se le impidió realizar su proceso y operación de cambio de sexo, debido a los largos procesos de espera para acceder a los mismos. Eugenio Rodríguez, presidente del Observatorio, destaca que “hay 187 personas en la lista de espera y solo se admiten 15 por año, de manera que la dilación es de 16 años…”

Por otra parte, también señala la exaltación del odio y la LGTBIfobia en los medios de comunicación, las redes sociales, e incluso algunos libros que están a la venta. Por ejemplo, el informe revela que el Corte Inglés estuvo vendiendo en dos ocasiones diferentes libros con contenido homófobo como el libro “Prevenir la homosexualidad”.

La ley contra la LGTBIfobia sigue siendo “papel mojado”

En octubre del 2014 se aprobaba en el Parlamento catalán la Ley 11/2014 que tiene como objetivo principal ’’garantizar los derechos de las lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales y erradicar la homofobia, la bifobia y la transfobia’’

La aprobación de esta ley fue una conquista fruto de la lucha de los distintos colectivos y del movimiento LGTBI, una medida pionera en el Estado Español.

No obstante, desde su implementación a la actualidad los distintos colectivos vienen denunciando que el Gobierno catalán no ha establecido medidas concretas y efectivas para su desarrollo, convirtiendo la ley en mero “papel mojado” y dejando impune la violencia LGTBIfobica.
Así lo demuestran los datos del reciente estudio. El mismo presidente del Observatorio, Eugenio Rodríguez, ha mostrado su preocupación ante “las carencias en la implementación de la ley antihomofoba”.

Por otra parte, es una Ley que por ahora solo comprende el territorio catalán. Mientras que a nivel estatal las estadísticas muestran que la homofobia sigue aumentando, las agresiones por motivo de orientación sexual representan un 40% de los delitos de odio.

Eso sin nombrar la cantidad de casos que no se denuncian, ante un sistema que invisibiliza y normaliza este tipo de violencia. Según el último informe del Observatorio de Redes contra el Odio, elaborado por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) solo dos de cada diez víctimas lo denuncia, entre otras razones por la desconfianza que hay hacia las instituciones.

A pesar sus hipócritas “políticas de igualdad” o leyes antidiscriminatorias, la pasividad y responsabilidad del Estado ante la LGTBIfobia es evidente. Es por ello que ante un sistema que se retroalimenta de las relaciones de opresión y que excluye a todo aquel que esté fuera de la “norma”, cada vez se hace más necesaria una movilización independiente del Estado capitalista para imponer, mediante la lucha en las calles, una igualdad real.

Àngels Vilaseca

Empleada doméstica precaria, Barcelona

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