Las Kellys: “Por un euro cincuenta ¡Limpia tú!”

Las Kellys: “Por un euro cincuenta ¡Limpia tú!”

Las Kellys de Barcelona siempre en pie de guerra. Fue el sábado el 10 de julio, cuando bajamos por las escalinatas de uno de los centros comerciales de la hermosa ciudad de Barcelona. Al llegar con camisetas verdes, pancartas, banderines y megáfono en mano al grito de ¡No, no y no a la externalización! nos topamos con un alto bloque de cemento con vistas al mar: era el Hilton Diagonal Mar, llegábamos a destino.

Un hotel símbolo para Las Kellys, aunque no el único, que externaliza su actividad principal: la limpieza de las habitaciones. “Por un euro cincuenta que nos pagan por habitación, cuando el turista paga 200 ó 300 por noche”, sentenció Vania Arana, una de las portavoces de esta asociación de mujeres valientes.

Cruzamos y allí nos concentramos. Y una vez en la puerta del Hilton ¿con qué nos topamos? Con seguratas de alta estatura dándose de la mano para impedir, a los empujones, la entrada a las trabajadoras quienes, algunas de ellas como Vania, entran allí diariamente para limpiar las habitaciones.

Esta vez no las dejaron entrar. Ellas querían entregar el Manifiesto en el que tan detalladamente escribieron sus demandas, en plena negociación por el convenio de Hostelería de Catalunya, en el que, como explican, “se nos va la vida en él” para que se eliminen las externalizaciones porque “Hilton nos está dejando nada más que miseria y pobreza”.

Una miseria y pobreza que administran con la represión. Por eso la dirección del Hilton llamó a los mossos d’esquadra, que se encadenaron rápidamente con los seguratas. Pero no las amedrentaron, “Mañana volveré a trabajar, porque no tengo miedo”, dijo Vania quien además lucha por las despedidas del Hilton. Porque este hotel no sólo utiliza a sus perros guardianes, también los despidos a quienes se levantan contra la explotación.

Ellas se sienten fuertes. Y además no estaban solas, también alzaron sus pancartas los jóvenes precarios de Deliveroo que se acercaron son su herramienta de trabajo -la bicicleta- y que vienen protagonizando una huelga y jornadas de manifestaciones. También Telepizza, colectivos de mujeres como Pan y Rosas y organizaciones y sindicatos de izquierda y alternativos como CNT, CGT, COS y IAC.

Porque la precariedad laboral “no es sólo cosa de Kellys”, como dijo Vania. Es el modelo laboral del capitalismo español impuesto por todos los gobiernos de turno, del PSOE y del PP, desde las décadas del 80 y 90, tras procesos de privatizaciones, cierres de empresas, reformas laborales. Y la contratación y subcontratación de servicios, que Las Kellys llaman o sufren cómo “externalizaciones”, fueron rebajando las condiciones laborales, precarizando los trabajos y las vidas de millones.

Por eso Las Kellys son un ejemplo a seguir. Muestran que se puede “organizar lo imposible” contra un modelo laboral incrustado en las venas del capitalismo español. A pesar de estar separadas en miles de hoteles, desafiando “lo imposible” que puede parecer luchar frente a tanta fragmentación y división. A pesar de los dolores del cuerpo y enfermedades laborales no reconocidas como tales. Y del cansancio que no se agota cuando llegan a sus hogares, porque son mujeres y el trabajo continúa.

Y muy a pesar de las direcciones sindicales de CCOO y UGT. Como denunciaba su Manifiesto, “Al día de hoy ni CCOO ni UGT han adquirido un compromiso para combatir esta lacra” porque “defender a la clase trabajadora supone decir: No a las externalizaciones. NO permitiremos que nos vendan a las empresas multiservicios”.

Su mensaje nos llega a los huesos, cuando los poemas salen de sus gritos de lucha: “Levad vuestros pechos. ¡Pronto! ¡Echad abajo mi celda! Abrid mi ataúd; que el mundo en pie de asombro nos vea indomables, pero heridos, sepultos bajo la tierra. ¡Que no queden en silencio mis cadenas!” Así comenzaba el Manifiesto con un poema de Marcos Ana, que no dejaron entregar al director del Hotel, a quien también gritaron muy poética y valientemente: ¡Por un euro cincuenta, limpia tú!

¿Miedo a un Manifiesto? No, miedo a que el mensaje de Las Kellys sea sentido por otros trabajadores y trabajadoras. Miedo a cuidar su imagen de hotel de lujo sin conflictos.

Miedo a la unidad de los trabajadores, como llamaron al final de la concentración, “Vamos a repetir esto más fuerte para que nos escuchen nuestros compañeros y compañeras de hotel. Si no ponemos freno a este fraude hoy, mañana los externalizados serán: los recepcionistas, los conserjes, los técnicos de mantenimiento, los camareros, los cocineros, los ayudantes de cocina, telefonistas, botones, los comerciales. Compañeros y compañeras, las externalizaciones no son sólo cosa de Kellys. Todos estamos en peligros de ser externalizados, por lo que les pedimos que se unan a nuestra lucha y nos acompañen en las próximas movilizaciones”.

Las Kellys están llevando a cabo actos, jornadas de lucha y movilización continuas. Porque donde estén, sea en la calle, en los parlamentos, asambleas o puertas de los hoteles, ellas están protestando.

Ya fueron tres las concentraciones frente al Gremio de Hoteleros donde se negocia el Convenio de Hostelería con CCOO y UGT. Están presentes dando su solidaridad con otros colectivos sociales y laborales en lucha. Participan de decenas de charlas en los barrios o donde las inviten. En manifestaciones de todo tipo como la última del orgullo crítico. Así lo fue también en el Teatro Phenomena, donde se presentó un maravilloso corto sobre ellas, y donde no faltaron sus denuncias a los sindicatos, a los políticos y mensajes de solidaridad.

También hacen asambleas todos los miércoles, porque como se titula el primer corto dedicado a ellas, se preparan muy bien para “organizar lo (im)posible”.

Cynthia Lub

Historiadora y trabajadora precaria, Barcelona.

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