Hacia una gran huelga 8M, debates del V Encuentro Estatal de mujeres

Hacia una gran huelga 8M, debates del V Encuentro Estatal de mujeres

El V Encuentro Estatal de mujeres 8M ha sesionado durante el 26 y 27 de enero en Valencia, con la participación de delegaciones de mujeres de todo el Estado español. 
Durante el sábado funcionaron nueve comisiones: laboral, estudiantil, cuidados, consumo, violencia patriarcal, cuerpos y derechos reproductivos, migración y antirracismo, internacional, feminización de la pobreza y precariedad.

Lo más destacado fue la incorporación, transversal a todos los grupos, de las reivindicaciones propuestas desde la comisión de migración y antirracismo. Se ha incorporado como cuestión central del movimiento 8M la derogación de la Ley de Extranjería y el cierre de los CIES, así como la introducción de una perspectiva antirracista en la lucha contra la violencia de género o en el ámbito educativo.

Al finalizar el Encuentro se ha ratificado la definición del 8M como “un movimiento abiertamente antifascista, anticapitalista, anticlasista, antirracista y anticolonial.” A su vez, se ha acordado impulsar acciones antes y después de la huelga del 8M, comenzando en varias ciudades con una semana de acciones de “revuelta feminista”, que abordarán diferentes ejes.

También ha habido espacio para las palabras de representantes de movimientos de mujeres de Argentina, Chile, Nicaragua, Turquía, Grecia e Italia, reafirmando la idea de un 8M internacional.

Un movimiento de mujeres antipatriarcal, antirracista y anticapitalista

Desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas participamos en todas las comisiones, aportando en los debates sobre contenidos, programa y acciones.

En migración y antirracismo, señalamos la necesidad de repudiar el anuncio del último consejo de ministros del PSOE de construir un nuevo CIE, invirtiendo 800 millones de euros. La política de racismo y xenofobia institucional no empieza con VOX, el PP y Ciudadanos, sino que es consustancial al capitalismo imperialista español. El falso progresismo del PSOE sostiene una política acorde con la Europa fortaleza, como se muestra también en su rechazo a dejar actuar al Open Arms para rescatar personas en el Mediterráneo.

La Comisión de Migración trasladó la propuesta al plenario general del 8M para emitir una declaración contra la apertura del nuevo CIE, y propuso sumarse a las acciones que se realizarán por el cierre de los CIES en fechas próximas.

En la comisión de laboral, algunas compañeras plantearon reiterar desde el Encuentro Estatal una crítica explícita a la convocatoria de las direcciones de CCOO y UGT de sólo un paro de dos horas el 8M, lo que ha sido considerado vergonzoso e insuficiente, tal como lo han anunciado en una nota de prensa de la comisión del 8M. La propuesta ha sido hacer una crítica y exigencia a que convoquen una huelga general de 24 horas a las direcciones de estos sindicatos, y a la vez apoyar a la gran mayoría de mujeres trabajadoras y afiliadas, que no han sido convocadas a asambleas democráticas para decidir qué hacer el 8M y que muchas de ellas están dando una pelea en los sindicatos contra esta decisión burocrática.

También se ha debatido sobre contra las brechas laborales y de pensión, la precariedad y otro gran debate ha sido sobre la conciliación. En este aspecto hemos planteado que como movimiento antipatriarcal y anticapitalista, la doble carga laboral -trabajo remunerado y tareas de reproducción y cuidados- que recae sobre la mayoría de las mujeres la tienen que pagar los capitalistas que se ahorran nuestro trabajo doméstico no remunerado. Una de las medidas que propusimos, entre otras, es guarderías o centros educativos gratuitos en los centros de trabajo pagados por las empresas y los centros públicos, así como también exigir la gratuidad de los centros o residencias para las personas dependientes.

Otro debate interesante se desarrolló en el grupo de trabajo estudiantil, que decidió cambiar su nombre por comisión educativa, para incorporar a las trabajadoras del sistema educativo en todos sus niveles. Allí se habló de la necesidad de una educación gratuita, de calidad y accesible para todas, de la importancia de desarrollar una coeducación que rompa con los estereotipos de género y con la reproducción de las violencias hacia las mujeres y de la oposición a una monarquía autoritaria y patriarcal que nos quiere súbditas. Desde esta comisión se decidió también exigir la supresión del poder la Iglesia en la educación y la conversión de los centros concertados en públicos.

Se plantearon aportes en otros grupos como en cuidados, señalando el derecho a la salud mental y una Seguridad Social que garantice su acceso universal y atención médica personalizada.

En el grupo de derechos reproductivos se incidió sobre seguir peleando por un derecho al aborto libre, seguro y gratuito para todas, incluyendo a las mujeres inmigrantes y a las menores de edad para que no requieran de consentimiento paterno, por una educación sexo-afectiva libre sin la intromisión de la Iglesia, por la despatologización de la transexualidad y en contra de la privatización del sistema de salud público. Un sistema de salud que ya de por sí es discriminatorio hacia las mujeres y que en su tendencia hacia la privatización hace que esta discriminación empeore. De conjunto fue un debate muy interesante en todos los grupos de trabajo.

Un debate pendiente

Sobre las acciones, se debatieron múltiples propuestas antes y después del 8M con el objetivo de fortalecer el movimiento. Aquí se expresó, sin embargo, un punto débil sobre el cual es importante reflexionar. Porque si bien se avanzó bastante en el programa del 8M, no se ha logrado todavía profundizar el debate estratégico acerca de cómo conseguir todas esas demandas que el propio movimiento está planteando.

Ante la aspiración tan radical y necesaria de terminar con el capitalismo, el patriarcado, el colonialismo y el racismo, muchas veces tienden a proponerse innumerables acciones de protesta parciales, performances o actos simbólicos para visibilizar las opresiones, pero que son muy insuficientes si nos proponemos lograr los objetivos planteados.

Porque no queremos mantener el paso en el mismo lugar y que el movimiento de mujeres se limite a una constante resistencia, con manifestaciones que responden cada vez que se suma un nuevo femicidio o un ataque a nuestros derechos.

Porque tampoco queremos que toda la fuerza de lucha de las mujeres sea instrumentalizada electoralmente en los próximos meses por partidos “progresistas” que se van a llenar de promesas electorales mientras sostienen las mismas políticas neoliberales, patriarcales y xenófobas. Y porque queremos pasar a la ofensiva para luchar por nuestra emancipación, es necesario abrir el debate sobre cómo radicalizar la lucha por nuestras demandas, profundizar el camino de las huelgas generales y la lucha contra el régimen junto a la clase trabajadora, que nunca en la historia ha estado tan multirracial y tan feminizada como en este momento. Es decir, construir un movimiento de mujeres que sea un potenciador de la lucha de clases general contra este sistema capitalista, racista y patriarcal, y que sea parte de la lucha por una sociedad sin opresiones ni explotación.

Una cuestión de método

El plenario final del Encuentro dejó un sabor amargo, debido a la decisión de la comisión organizadora de no dejar hablar a ninguna de las presentes. Desde la mesa se leyó una síntesis de cada comisión y la única forma de manifestar matices o desacuerdos consistía en escribir papelitos que eran leídos desde la mesa, desde donde se iba a acabar decidiendo cuáles propuestas eran de consenso y cuáles no.

Esta metodología poco democrática impidió que hablaran con su propia voz la mayoría de las mujeres que habían participado del Encuentro, y no se pudo debatir sobre las cuestiones centrales que traía cada grupo.

Este funcionamiento, sumado a la tensión que ya se había vivido el día anterior entre las integrantes del sindicato Otras y algunas militantes abolicionistas, generó mucho malestar. A varias mujeres que quisieron hablar no se les permitió hacer uso de la palabra, o se las callaba a mediante cantos y gritos.

Para que el movimiento de mujeres pueda avanzar y fortalecerse, será necesario cambiar estos métodos que bloquean la diversidad de voces, amparándose muchas veces en “consensos” que limitan la expresión de las diferencias. Solo reconociendo la libertad de tendencias y posiciones dentro del movimiento de mujeres, sin callar a ninguna de ellas, será posible forjar una unidad más fuerte contra los enemigos que tenemos que enfrentar: el patriarcado, el racismo y el capitalismo.

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