Hacia el 25N: contra las violencias machistas y por un movimiento de mujeres combativo y antiimperialista

Hacia el 25N: contra las violencias machistas y por un movimiento de mujeres combativo y antiimperialista

Desde Pan y Rosas venimos desarrollando una campaña contra la violencia de género y para señalar sus múltiples formas con una serie de actividades. En Barcelona comenzamos con varias charlas. La primera fue sobre la copa menstrual y los prejuicios que hay sobre la sexualidad femenina. Una semana más tarde hicimos una rueda de prensa con mujeres trabajadoras discriminadas por ser mujeres, por quedarse embarazadas y por ser madres solteras a las que se les impide conciliar vida laboral y familiar.

Y el pasado miércoles realizamos una charla sobre “micromachismos” a la que acudieron más de 60 jóvenes en la facultad de Geografía e Historia en la Ub-Raval. Para finalizar esta campaña, este martes realizaremos otro taller en la misma facultad sobre los feminicidios y toda la cadena de violencia que hay detrás de ellos, en el que nos planteamos prepararnos para el 25 de noviembre.

En Zaragoza, las compañeras de Pan y Rosas también acudiremos a la concentración que se realizará por el día Internacional contra la violencia machista, denunciando con varios carteles las múltiples violencias de género.

Como marchamos con nuestras compañeras de Pan y Rosas en Madrid el histórico 7N, con la consigna “Sus violencias, nuestra lucha ¡Ni una menos!”, lo haremos nuevamente este 25N. Porque el asesinato de mujeres es la más trágica expresión de las continuas violencias que muchas mujeres padecen día a día. El Estado capitalista y patriarcal es cómplice velado de estas violencias al recortar en políticas de igualdad, contra la violencia de género, educación, sanidad, fomentando el despido libre, la precariedad y un largo etcétera.

Por un movimiento de mujeres y feminista combativo y antiimperialista

Por otro lado, tras los atentados brutales de París, queremos denunciar también la violencia de la guerra imperialista, porque un movimiento feminista combativo también puede plantearse una lucha antiimperialista y una denuncia de las consecuencias que estas guerras tienen contra las mujeres.

Por eso nos preparamos con pancartas con consignas como ¡Abortemos la guerra imperialista!, porque es necesario luchar contra la guerra imperialista, contra las intervenciones militares de los gobiernos occidentales en Oriente Medio y África, contra la OTAN y sus misiones disfrazadas de humanidad que levantan banderas con libertades democráticas para engañar a los pueblos explotados y oprimidos por los mismos gobiernos que representan.

No es un choque de civilizaciones, ni una guerra entre religiones ni culturas. Bajo estos postulados pretenden fomentar las ideologías más racistas e islamofóbicas en la que la mujer del mundo árabe-musulmán es un campo de batalla clave. Analistas, periodistas y articulistas de los grandes medios de comunicación difunden la idea de que el “ejemplo de atraso, barbarie y falta de democracia” de estos países es la situación de desigualdad y opresión de la mujer.

Los problemas más señalados son la imposición del burka o el nikab y la ablación. Como si estas terribles prácticas fueran aplicadas a “todas” las mujeres árabes, musulmanas o africanas y como si estas mujeres no hubiesen luchado contra la lapidación, ablación y otras múltiples opresiones. Y además, como si la mayoría de las mujeres de Europa o Estados Unidos no sufrieran ningún tipo de opresión de género, no existiera el feminicidio, la violencia sexual y avances y retrocesos con derechos fundamentales como el del aborto.

Bajo el discurso de la defensa de los derechos de la mujer ocultan que en realidad en estos países históricamente la opresión ejercida por los poderes autóctonos estuvo acompañada por la del poder colonial imperialista. Si la opresión de la mujer es doble, como mujeres y trabajadoras, en los países explotados y oprimidos por las potencias imperialistas, la opresión de clase se triplica para estas mujeres.

Este 25N, marcharemos contra las múltiples violencias machistas, contra los feminicidios. Y también contra las guerras imperialistas y las campañas islamofóbicas y racistas cuyo blanco son las mujeres inmigrantes y del mundo árabe-musulmán en particular.

Nadia Celaya

Trabajadora precaria, Zaragoza.

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