Clara Zetkin: a 80 años del aniversario de su muerte. “Las mujeres siempre deben tener presente que su esclavitud tiene todas sus raíces en el régimen burgués”.

Clara Zetkin: a 80 años del aniversario de su muerte. “Las mujeres siempre deben tener presente que su esclavitud tiene todas sus raíces en el régimen burgués”.

Por Adela Reck y Malena Vidal

Clara Zetkin murió el 20 de junio de 1933. En su homenaje, presentamos aquí un esbozo de su vida dedicada a la lucha por el socialismo y la organización de las mujeres trabajadoras europeas. Se trata de fragmentos de su biografía, que integra ’junto con las biografías de otras mujeres que lucharon por la emancipación de la clase trabajadora- el libro Luchadoras. Historias de mujeres que hicieron historia, publicado por el Instituto del Pensamiento Socialista ’Karl Marx’.

“La incorporación de grandes masas de mujeres trabajadoras en la lucha por la liberación del proletariado es uno de los prerrequisitos para la victoria de la idea socialista y para la construcción de una sociedad socialista.” Clara Zetkin

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Clara Zetkin, nacida en 1857, importante dirigente del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y organizadora de su sección femenina, vivió entre dos siglos, lo que le permitió ser protagonista de acontecimientos históricos tales como la decadencia de la socialdemocracia y la creación de la III-º Internacional dirigida por Lenin, la Primera Guerra Mundial, la instauración del estado obrero soviético y el surgimiento del nazismo.

Indoblegable, en 1891, a su regreso del ostracismo al que la condenó el canciller Bismarck por pertenecer al SPD, fundó la revista La Igualdad que dirigió hasta 1917, la que llegó a tener ciento veinticinco mil suscriptores, transformándose en uno de los canales de expresión más destacados de su época al convertirse -a partir de 1907- en el órgano oficial de la Internacional de Mujeres Socialistas. A través de esta publicación quincenal, Clara intentó desterrar viejos prejuicios de la dirección del partido socialdemócrata, proponiendo crear núcleos de mujeres que participaran en la vida y actividad partidaria, pero manteniendo su autonomía. (…).

Mujer valerosa, no dudó en combatir contra la dirección de su partido cuando se alineó con la burguesía alemana, votando los créditos de guerra en el parlamento, para entrar en la Primera Guerra Mundial. (…).

En su lucha contra la guerra, lanzó un llamamiento a las mujeres socialistas y convocó a la tercera conferencia internacional que sesionó en la ciudad suiza de Berna, en marzo de 1915, donde se reunieron setenta mujeres de ocho países europeos. Durante ese encuentro, la guerra imperialista fue condenada con la consigna “guerra a la guerra”. Por ello, fue encarcelada junto a Rosa Luxemburgo ese mismo año, tras lo cual no pudo intervenir activamente en esa lucha. Al año siguiente se le prohibió hablar en público y fue excluida del SPD.

Pero a Clara se la conoce fundamentalmente porque fue una de las socialistas europeas que, en los albores del siglo pasado, propuso instaurar un día en homenaje a las mujeres obreras que habían dado su vida para exigir mejores condiciones laborales. Eso fue en 1910, durante el II-º Encuentro Internacional de Mujeres Socialistas, realizado en Copenhague al que asistieron más de cien delegadas de diecisiete países. (…). Las razones de tal propuesta eran evidentes para las mujeres socialistas. En el curso de los años anteriores a 1910, habían tenido lugar numerosas huelgas de obreras y obreros en Estados Unidos y en Europa. En 1909, por ejemplo, treinta mil costureras industriales de grandes fábricas estadounidenses se habían declarado en huelga demandando el derecho de unirse a los sindicatos, mejores salarios, una jornada de trabajo menos larga y el rechazo al trabajo infantil. (…).

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En 1918, Clara ya se había convertido en miembro del Comité Central del naciente Partido Comunista y lo representó en el parlamento desde 1920 hasta 1932, aprovechando su última intervención para hacer un llamamiento a la unidad de las filas proletarias contra el avance del nacionalsocialismo. Cuando el nazismo alcanzó el poder en 1933, se exilió en la Unión Soviética, donde murió poco después. Clara no llegó a atisbar los aberrantes zigzags políticos de Stalin, quien terminó pactando con la Alemania nazi en 1939 (1). Tampoco conoció las purgas y asesinatos de cientos de miles de oposicionistas al régimen burocrático, acusados de “trotskistas” y “agentes del imperialismo” en los campos de concentración de la ex Unión Soviética.(…).

En las Tesis sobre la propaganda entre las mujeres, preparadas para el Tercer Congreso de la Internacional Comunista, escribió que se debía “Comprender la importancia que tiene hacer participar activamente a las mujeres en todas las ramas de la lucha del proletariado (incluida su defensa militar), de la edificación de nuevas bases sociales, de la organización de la producción y de la existencia según los principios comunistas” y que “Las mujeres siempre deben tener presente que su esclavitud tiene todas sus raíces en el régimen burgués. Para terminar con esta servidumbre, es necesario pasar a un nuevo orden social”.

           

(1) En 1933, Stalin puso un signo igual entre fascismo y socialdemocracia y dio instrucciones a los comunistas alemanes para que atacaran a los trabajadores del SPD acusándolos de ’social fascistas’. De esta forma impedía el frente único obrero contra la reacción, dividiendo al poderoso movimiento obrero alemán paralizándolo frente a la contrarrevolución en curso. Dos años después, sin embargo, impulsó la Alianza Antifascista con la socialdemocracia y sectores de la burguesía, y finalmente en 1939 firmó un pacto de paz con el dictador alemán que implicaba dejar las manos libres a Hitler para iniciar su expansión siempre y cuando no invadiera suelo soviético.

Cita del título: “Tesis para la propaganda entre las mujeres”. En Los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista 1919-1923.

 

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La gran organizadora de las mujeres obreras y socialistas

Por Andrea D’Atri

El 5 de julio de 1857, nació Clara Zetkin, la mujer que desde el Partido Socialdemócrata Alemán, se transformaría en la más grande organizadora de las mujeres obreras y socialistas de su tiempo.

Organizar a las mujeres, aunque el gobierno lo prohibía
Bajo el régimen imperial, en Alemania, las mujeres, los estudiantes y los aprendices de oficios tenían prohibido adherir a organizaciones políticas y asistir a reuniones donde se discutiera de política. Recién en 1902, esta ley fue reformada: a partir de entonces, las mujeres tuvieron derecho a la actividad política, pero siempre y cuando la ejercieran separadas de los hombres. Por esta razón, el Partido Socialdemócrata Alemán impulsó la formación de su sección femenina que, con Clara Zetkin a la cabeza, organizó las Conferencias Internacionales de Mujeres Socialistas, reuniendo a centenares de delegadas de toda Europa. Sin embargo, la prohibición legal no parece haber sido la única razón para la organización de las mujeres socialistas: el Ministerio del Interior, que espiaba a los revolucionarios, señalaba en uno de sus informes secretos que los hombres socialistas ¡oponían una “resistencia pasiva” a la participación de las mujeres en el partido!

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Por los derechos de las mujeres trabajadoras

Clara Zetkin denunció la situación de opresión de la mujer trabajadora en el capitalismo, luchó por todos los derechos de las mujeres trabajadoras empezando por el derecho a igual salario por igual trabajo. También combatió contra todas las restricciones que impedían a las mujeres hacer política; denunció la hipocresía del matrimonio burgués y abogó por el derecho de la mujer “a disponer de sí misma”. Estuvo a favor de la libre decisión de las mujeres sobre el aborto y la anticoncepción, a lo que se oponían algunos dirigentes del Partido Socialdemócrata Alemán, y de la educación laica y mixta. Luchó por el derecho al voto, al igual que otras mujeres feministas burguesas, con quienes siempre sostuvo que había que “luchar juntas, marchar separadas” y logró que la socialdemocracia alemana fuera el primer partido político europeo que incluyera este derecho en su programa. Fue Clara Zetkin quien propuso que el 8 de marzo se conmemorara el Día Internacional de las Mujeres.

Junto a Rosa Luxemburgo, Lenin y Trotsky contra la traición de la socialdemocracia

Cuando los diputados socialdemócratas aprobaron, en el parlamento, los créditos de guerra que llevarían a la carnicería de la Iº Guerra Mundial, Clara Zetkin junto a su amiga, la revolucionaria Rosa Luxemburgo, y otros dirigentes del ala izquierda enfrentaron esta traición de la dirección del partido. Tanto Clara Zetkin como Rosa Luxemburgo sufren cárcel y exilio durante la guerra, por defender posiciones antibelicistas. Esto las lleva a unirse a Lenin, Trotsky y otros dirigentes socialdemócratas de distintos países que comparten el rechazo a este rumbo que había tomado la mayoría de la socialdemocracia y abogan por la formación de una nueva organización internacional, la Internacional Comunista.

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Las Tesis para la propaganda entre las mujeres

Prontamente, entabla una amistad con Lenin, quien le encarga la elaboración de unas tesis para el trabajo político entre las mujeres que serán refrendadas en el IIIº Congreso de la Internacional Comunista. Allí, Clara señalaba que había que “admitir a las mujeres como miembros con idénticos deberes y derechos que el resto de los miembros en el partido y en todas las organizaciones proletarias (sindicatos, cooperativas, consejos de fábrica, etc.)”, como también “combatir los prejuicios relativos a las mujeres en las masas del proletariado masculino, fortaleciendo en el espíritu de los obreros y las obreras la idea de la solidaridad de intereses de los proletarios de ambos sexos.” Estaba convencida de que el principio fundamental del trabajo político entre las mujeres debía ser la “agitación y propaganda por medio de los hechos”. Con esto se refería a la “acción para despertar la iniciativa de la obrera, para destruir su falta de confianza en sus propias fuerzas y, movilizándolas en el trabajo práctico en el dominio de la organización y de la lucha, para enseñarle a comprender por medio de la realidad que toda conquista del Partido Comunista, toda acción contra la explotación capitalista, es un progreso que alivia la situación de la mujer.”

Clara Zetkin murió en Rusia, en 1933. Pero quedó inmortalizada para la historia de la clase obrera mundial como la revolucionaria que siempre luchó por los derechos y la organización de las trabajadoras y de las mujeres socialistas.

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