¿Por qué Pan y Rosas?

Agrupación de Mujeres Pan y Rosas

No Pedimos, ¡exigimos! Nuestro derecho al PAN… pero también a las ROSAS

¿QUIÉNES SOMOS?

Somos trabajadoras, estudiantes, jóvenes, no tan jóvenes, mayores, amas de casa, profesoras, paradas, inmigrantes, homosexuales, heterosexuales, bisexuales, madres, hijas, solteras, casadas, hermanas. Somos como tú, como ellas, como vosotras. Nos manifestamos, luchamos en las calles, en las facultades, en las huelgas, hacemos cajas de resistencia. Hacemos pancartas y banderas. Debatimos y reflexionamos ideas, rompemos mitos, desmitificamos conceptos y prejuicios. Recuperamos la memoria de las luchadoras, rebeldes y revolucionarias del pasado. Pensamos cómo continuar en el presente.

Queremos ser la voz de la mayoría de las mujeres, trabajadoras, inmigrantes, jóvenes… Las olvidadas desde hace décadas por el feminismo liberal y corporativo. No le pedimos nada a nadie, exigimos lo que nos corresponde por derecho. No confiamos en ningún gobierno, ni en la Iglesia. Tampoco en los patrones, sus partidos y su Estado. Nuestra lucha antipatriarcal va unida a una lucha contra el sistema capitalista, la fuente de los problemas que afecta a la mayoría de las mujeres

¿CÓMO NACIMOS?

Pan y Rosas nació en el año 2003 primero en Argentina. Trascendió fronteras hasta Chile, México, Brasil, Bolivia y Uruguay. Y hace un tiempo cruzó el continente para llegar al Estado español y Alemania. Tras compartir debates y reflexiones, las mujeres de Clase contra Clase junto a un grupo de estudiantes y trabajadoras decidimos unirnos y formar Pan y Rosas En el movimiento estudiantil lo hacemos las mujeres de las agrupaciones No Pasarán, Armas de la Crítica, SEI (Sindicato de Estudiantes de Izquierda). Nacimos atravesando una crisis capitalista que golpea con recortes presupuestarios, precariedad, despidos contra las clases mayoritarias, mientras la violencia machista que no cesa bajo la complicidad del Estados y sus instituciones. Nacimos junto a una nueva generación que salió a las calles con el 15M, con las huelgas estudiantiles y de la clase trabajadora como Panrico, Coca Cola, Movistar, Telemarketing o Las Kellys. Somos parte de la juventud combativa, anticapitalista. Esa que expulsan de las universidades por no poder pagar altísimas tasas, a la que sólo le queda un futuro oscuro, de paro y precariedad, sino luchamos contra un presente lleno de opresiones. Con las miles de mujeres que salieron a las calles contra la violencia machista al grito mundial de “NiUnaMenos”, como en la histórica manifestación del 7N del 2015 en Madrid o contra la reforma de ley del aborto que hicieron dimitir al ministro Gallardón. Y con una gran jornada de Paro Internacional de Mujeres este 8M y masivas manifestaciones en todo el mundo, impulsadas desde el centro del liberalismo, EEUU, de donde surgen grupos feministas llamando a construir un nuevo “feminismo del 99 %”, anticapitalista y antipatriarcal, contra el feminismo liberal alejado de la realidad de la mayoría de las mujeres.

¿POR QUÉ LUCHAMOS?

Porque la igualdad ante la ley no es aún igualdad ante la vida, nosotras nos organizamos por la igualdad ante la vida. Porque es cada vez más aguda la contradicción entre la ampliación de derechos conquistada y la materialidad de la vida cotidiana de la mayoría de las mujeres.

I. Luchamos por una educación sexual para decidir, anticonceptivos gratuitos para no abortar y por el Derecho al aborto legal, seguro y gratuito para no morir ¡En todo el mundo y para todas! Denunciando que, además de que es un derecho negado para las mujeres de otros continentes, en el Estado español es restringido para las mujeres inmigrantes “sin papeles” -según las reaccionarias leyes de extranjería-, y para las menores de 18 años.

II. Luchamos por ¡NiUnaMenos! Porque si aumentan los feminicidios -el último eslabón de una larga cadena de múltiples violencias machistas- es porque detrás, las “sobrevivientes” estamos expuestas a mayor violencia sexual, a muertes por abortos clandestinos, al acoso y la precariedad laboral, la desigualdad salarial, el racismo y la islamofobia de género. Y porque no queremos ser las víctimas sumisas que el patriarcado quiere que seamos, no esperamos nada pasivamente del Estado, sus partidos e instituciones. Exigimos en las calles nuestros derechos llamando a un movimiento de mujeres y feminista independiente, para arrancar un derecho tan básico como que “no nos maten por ser mujeres”. A la vez que luchamos contra esa alianza criminal “patriarcado y capitalismo”. Exigimos la implementación de “todas” las medidas necesarias para paliar las consecuencias de la violencia machista y prevenir los feminicidios, como el aumento de los centros de acogida para las mujeres y sus hijos e hijas víctimas de violencia, bajo la autogestión de las organizaciones de mujeres y las trabajadoras, con asistencia profesional y sin presencia policial y judicial. Por comisiones de mujeres en los centros de estudio, de trabajo y en los sindicatos, independientes de las patronales, que gestionen los casos de acoso sexual y laboral, y con licencias pagadas para las trabajadoras que atraviesan situaciones de violencia. Exigimos todas las medidas para combatir la brutal precariedad que deteriora a las mujeres con enfermedades laborales no reconocidas y haciendo más dura la pobreza en los hogares y en sus vidas.

III. ¡Porque luchamos por los derechos de las mujeres trabajadoras! ¡Basta de discriminación! A igual trabajo, iguales condiciones, derechos y salario. Denunciamos la discriminación, el acoso y la precariedad laboral, los contratos de obra y servicio, contratas y subcontratas. Por eso exigimos el pase a plantilla fija de todas las trabajadoras. La prohibición de los contratos temporales y las ETTs, y el pago de todos los derechos por maternidad. Contra los recortes en sanidad, la educación y los servicios públicos que lleva a que las cargas familiares y del hogar aumenten y se hagan cada vez más pesadas. Seguimos siendo esa “gran fábrica invisible” recluida en los hogares, con la doble jornada de tareas domésticas y de cuidados, de forma totalmente gratuita para el capitalismo. Exigimos guarderías gratuitas a cargo de la patronal y el Estado en fábricas y establecimientos laborales, durante las 24 horas. Residencias para personas dependientes gratuitas.

IV. También luchamos en los centros de estudio, colegios y universidades por una Educación laica en los valores de la igualdad de género y la libertad sexo-afectiva. Por comisiones de mujeres de estudiantes, profesoras y personal académico no docente y administrativo que luche contra la casta académica patriarcal, que transforma a las secretarías o comisiones de igualdad en organismos “vacíos y burocratizados”, ineficaces para enfrentar el machismo en las universidades y centros de estudios; a la vez que impone obstáculos para la investigación y elimina las asignaturas sobre género.

V. Por la separación efectiva de la Iglesia y el Estado, el fin del Concordato y la subvención a la educación religiosa. Luchamos contra la intromisión de la Iglesia y sus valores reaccionarios en nuestras vidas, en nuestra sexualidad y educación. ¡Fuera los rosarios de nuestros ovarios!

VI. Luchamos por los derechos de la diversidad y la libertad sexual, ¡Basta de LGTBIfobia! Ni en casa, ni en la calle, ni en el trabajo, ni en los centros de estudios. Luchamos contra la moral católica que arremete contra la libertad sexual. Contra la patologización de la transexualidad. Porque la homolesbotransfobia no para de crecer ¡recuperemos el espíritu de Stonewall!

VII. Luchamos contra el racismo, la islamofobia, la xenofobia, que refuerzan las triples cadenas de opresión hacia las mujeres inmigrantes en este Estado imperialista: ¡se denegó el básico derecho a la sanidad pública a inmigrantes “sin papeles”! Porque somos antiimperialistas e internacionalistas. Exigimos la derogación de la ley de extranjería. El cierre de los CIEs. Acceso universal e igualitario a la Sanidad Pública y a todos los servicios sociales con independencia de la situación legal de cada persona, con atención especial de las mujeres inmigrantes que sufren violencia machista.

Capitalismo y patriarcado ¡alianza criminal! Hoy, frente a la crisis capitalista, la lucha de las mujeres se transforma en canal de expresión del descontento de trabajadores, jóvenes y estudiantes contra las políticas de austeridad. Nuestra lucha es la semilla de una alianza que se hará fundamental a la hora de asestarle una derrota al capitalismo patriarcal. Y en la lucha por nuestra emancipación intentaremos que sean millones de trabajadores y trabajadoras –la inmensa mayoría de la población mundial– quienes tomen en sus manos estas banderas. Y así, las más precarizadas que son marginadas del sistema, las amas de casa recluidas en hogares individuales, las personas en situación de prostitución o arrojadas a las redes de trata, podrán tener la voz tan acallada bajo un sistema que las destruye.

Esa alianza no puede construirse convirtiendo la lucha antipatriarcal en una “lucha contra los hombres”. El patriarcado es algo más que uno, varios o muchos individuos violentos: es un modo social de reproducción de las relaciones entre los géneros, basado en la subordinación y opresión de las mujeres. A la vez, esta alianza no debe hacer caso omiso a que entre las clases explotadas, existe también la opresión de unos sobre otras.

Pero a la vez nos proponemos romper las cadenas de un orden social que pesa sobre millones de seres humanos en todo el planeta. Nuestras convicciones no nacen de un odio personal, individual. Es el odio social que, como una chispa, encendió la lucha de clases a lo largo de la historia. Y porque los derechos que hemos conquistado con nuestra lucha, pueden retroceder si no luchamos bajo la perspectiva de transformar este sistema basado en la más abyecta de las jerarquías: en la que un puñado de personas vive a expensas de la explotación descarnada de millones de seres humanos. Y hoy más que nunca, porque en pleno siglo XXI, para legitimar las desigualdades de clase cada vez más evidentes, el capitalismo necesita de las múltiples opresiones hacia las mujeres del sistema patriarcal.

Que tengamos que luchar por el derecho a no ser asesinadas por ser mujeres, y que nuestros derechos retrocedan constantemente, muestra que cualquier conquista puede retroceder bajo un sistema que nunca va a ir ampliando evolutivamente nuestros derechos y que no deja margen para una lucha individual por la emancipación de las mujeres.

Por todo esto nos proponemos organizar Pan y Rosas con vosotras, jóvenes y estudiantes, trabajadoras o futuras trabajadoras, precarias, inmigrantes. Y con todas las mujeres que en su lugar de trabajo y estudio luchan día a día contra las consecuencias de la crisis. Porque nuestros derechos no se mendigan ¡se conquistan!

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